El boxeador británico Anthony Joshua ha transformado el dolor por la pérdida de dos de sus amigos más cercanos en un gesto permanente sobre su piel. Tras el grave accidente de tráfico sufrido en Nigeria, en el que murieron Sina Ghami y Latif “Latz” Ayodele, el dos veces campeón mundial de los pesos pesados ha decidido tatuarse sus nombres en el brazo como forma de homenaje íntimo y visible a la vez.
Este nuevo tatuaje, realizado en un estudio de Londres, se suma al mapa de África que Joshua ya llevaba en el bíceps derecho y que alude a sus raíces nigerianas. El deportista, de 36 años, ha querido que los nombres de sus amigos queden integrados en ese diseño, subrayando así la unión entre su identidad, su carrera y las personas que le han acompañado desde los inicios.
El accidente en Nigeria que lo cambió todo
La tragedia se produjo en diciembre, cuando el coche en el que viajaban Joshua, Ghami y Ayodele colisionó con un camión en una carretera cercana a Lagos. El impacto fue fatal para Sina Ghami, preparador de fuerza y acondicionamiento físico del boxeador, y para Latif “Latz” Ayodele, también integrante de su equipo técnico y amigo íntimo.
Anthony Joshua, que se encontraba de vacaciones en Nigeria después de su victoria contra Jake Paul en Miami el 19 de diciembre, también iba en el vehículo. Fue trasladado de inmediato al hospital, donde recibió atención médica antes de ser dado de alta. Pocas horas después, regresó al Reino Unido para poder acompañar a las familias en los funerales de sus dos compañeros de equipo y amigos de larga trayectoria.
El golpe emocional ha sido demoledor para el púgil, que reconoció públicamente que nunca antes había sufrido una pérdida tan dura en plena etapa profesional y que afronta este duelo y superación. A pesar de haber vivido otros duelos en el pasado, esta vez se trataba de personas que formaban parte del núcleo de su día a día: amigos, hermanos, socios y compañeros de vida, como él mismo los definió.
En los días posteriores al accidente, Joshua utilizó sus redes sociales para agradecer los mensajes de apoyo recibidos desde todo el mundo. Afirmó que no era del todo consciente de lo especiales que eran sus amigos hasta que vio la magnitud del cariño que despertaban, y admitió que el suceso ha marcado un antes y un después en su manera de entender su propia carrera y su círculo más cercano.

Un tatuaje en Londres para mantener vivos sus nombres
Ya de vuelta en el Reino Unido, Joshua acudió de manera discreta al estudio Fulham Tattoo, en Londres, para completar el diseño que ya lucía en su brazo derecho, un gesto similar a otros casos famosos de tatuaje en homenaje. El local compartió después en Instagram dos fotografías del momento, acompañadas de un mensaje en el que agradecían la visita sorpresa del boxeador y describían la experiencia como todo un espectáculo.
Sobre el contorno del continente africano que ya tenía tatuado, el púgil pidió añadir los nombres de sus amigos: “LATZ” y “SINA”, escritos en mayúsculas bajo el mapa. De esta forma, el brazo que ya simbolizaba su origen nigeriano se ha convertido también en un recordatorio permanente de quienes le acompañaron en su ascenso hasta la élite del boxeo mundial.
El gesto no es sólo estético; como en otros tatuajes de homenaje, para Joshua se trata de una forma de llevarlos consigo en cada entrenamiento, cada viaje y cada aparición pública. El tatuaje funciona como una especie de promesa silenciosa: seguir adelante con el legado compartido y no olvidar el papel decisivo que ambos jugaron en su trayectoria profesional y personal.
Según relató el propio estudio, la visita se produjo sin previo aviso y en un ambiente de absoluta normalidad, pese a tratarse de uno de los nombres más conocidos del boxeo actual. Esa naturalidad encaja con la intención del británico: no buscaba un gran despliegue mediático, sino un detalle íntimo que, sin embargo, cualquiera puede ver en su brazo.
El dolor de la pérdida y un mensaje directo a los aficionados
Pasadas unas semanas del accidente, Anthony Joshua decidió romper el silencio y explicar con más calma cómo estaba viviendo este periodo tan delicado. Lo hizo a través de un vídeo emotivo publicado en Instagram, donde se dirigió directamente a sus seguidores para agradecer el apoyo y compartir parte de lo que siente.
En esa intervención recordó que la última vez que había hablado con ellos había sido desde Miami, tras su combate, con muchos planes sobre la mesa para el final de 2025. Sin embargo, explicó que, al regresar a casa y pasar tiempo con sus familias en Nigeria, “todo se puso patas arriba” por una circunstancia totalmente imprevista y fuera de su control.
Joshua insistió en que no sólo él, sino también los padres, tíos, primos y amigos de Ghami y Ayodele, habían perdido a dos personas clave. Los describió como figuras fundamentales en la vida de todo su entorno, no sólo por su papel en el boxeo, sino por la cercanía y la confianza que compartían desde hace años.
El británico admitió que le resulta difícil mostrar todas sus emociones en público, consciente de lo fácil que es ahora juzgar o analizar cada gesto en redes sociales. Aun así, dejó claro que tiene muy presente cuál es su responsabilidad: eran sus hermanos, sus amigos, sus compañeros de piso y también sus socios en distintos proyectos, y siente que debe honrar esa relación actuando en consecuencia.
Compromiso con las familias de Sina Ghami y Latif “Latz” Ayodele
Más allá del tatuaje, Joshua ha querido concretar su apoyo con medidas muy tangibles. En su mensaje, el boxeador subrayó que su objetivo es ayudar a las familias de Ghami y Ayodele a cumplir las metas que sus amigos tenían para ellas, incluso ahora que ya no están físicamente presentes.
Habló de un “sistema” y de todo un equipo de personas trabajando en esa misma dirección, no sólo él. En su entorno hay un compromiso claro de respaldar a las familias, tanto en lo emocional como en lo material, para que los proyectos y sueños que compartían con Sina y Latif no se queden a medias.
Joshua recalcó que va a hacer “lo correcto” por ellos y por sus seres queridos, describiendo a sus amigos como piezas clave en un grupo muy unido, casi familiar, que va mucho más allá de lo puramente deportivo. Sus palabras dejaban entrever que se implicará a largo plazo en garantizar su bienestar y en preservar el legado que dejaron.
En su mensaje también tuvo un espacio especial para los padres de ambos, a quienes se dirigió de manera afectuosa con expresiones como “Mumma Latz, Mumma Sina, Pappa Latz, Pappa Sina”, recordando que entiende que, si para él está siendo un proceso durísimo, para ellos lo es todavía más.
Una comunidad global volcada con el homenaje
El impacto del accidente y del posterior homenaje con el tatuaje no se ha limitado al círculo cercano de Joshua. El boxeador reconoció que han llegado miles, quizá millones de mensajes de apoyo desde todas partes del mundo, tanto hacia él como hacia las familias de las víctimas.
El británico aseguró que han leído y visto de todo: textos en redes, vídeos en YouTube, publicaciones en X (Twitter), oraciones y muestras constantes de cariño. Insistió en que cada gesto ha sido tenido en cuenta y agradecido, incluso si él no ha podido responder personalmente a todos.
Para un deportista acostumbrado a recibir atención mediática por sus combates y resultados, esta ola de solidaridad ha tenido un significado distinto. Joshua confirmó que se siente acompañado en este duelo, pero también sorprendido por el grado de reconocimiento que la gente ha mostrado hacia sus amigos, lo que refuerza su idea de que caminaba “con gigantes”, como dijo en su vídeo.
Ese vínculo entre figura pública y comunidad también influye en la forma en que el tatuaje se percibe en Europa y especialmente en el Reino Unido. Para muchos aficionados, no se trata sólo de una nueva pieza de tinta, sino de un recordatorio de la fragilidad de la vida y de la importancia del equipo humano que hay detrás de cada campeón.
Presente y futuro de Anthony Joshua tras el accidente
Mientras trata de reconstruir su rutina, Anthony Joshua ha retomado los entrenamientos de boxeo, aunque con un enfoque diferente al habitual. En los últimos meses ha compartido imágenes de sus sesiones, dejando claro que el gimnasio sigue siendo un espacio clave para su equilibrio mental y para .
Su promotor, Eddie Hearn, ha explicado que el púgil continúa restableciéndose de las lesiones derivadas del accidente, que no parecen ser graves a largo plazo pero sí requieren tiempo. Hearn ha reconocido que, a día de hoy, no hay presión para decidir si volverá a competir al máximo nivel ni cuándo podría producirse ese regreso.
El propio Hearn ha llegado a plantear públicamente la posibilidad de que Joshua tarde en regresar al campamento o incluso que se replantee su futuro en el ring, aunque no hay nada decidido. Por ahora, la prioridad es que el ex campeón mundial pueda sanar las heridas físicas y asimilar el impacto emocional de lo ocurrido en Nigeria.
El entorno del boxeador incide en que, ocurra lo que ocurra con su carrera deportiva, AJ nunca dejará de entrenar. El boxeo cambió su vida para siempre y se ha convertido en una herramienta para mantener la mente ocupada, procesar el duelo y seguir adelante día a día, lejos de cualquier presión inmediata por resultados o títulos.
En medio de esa incertidumbre deportiva, lo único que se ha consolidado como inamovible es el recuerdo de Sina Ghami y Latif “Latz” Ayodele. El tatuaje en su brazo derecho, visible en cada golpe y en cada comparecencia, refleja una promesa íntima: continuar su camino llevando a sus amigos grabados en la piel, cuidando de sus familias y honrando el papel que desempeñaron en su vida y en su carrera.