El tatuaje de Shakira a Beéle: así fue el momento más comentado del rodaje en Barranquilla

  • Shakira regresó a Barranquilla para grabar un nuevo videoclip junto a Beéle con fuerte presencia de cultura urbana y caribeña.
  • Durante el rodaje, la cantante se animó a tatuar el antebrazo de Beéle en una escena que el propio artista compartió en sus redes.
  • El tatuaje, asociado a la expresión "coletera para toda la vida", simboliza identidad barrial y resignifica el término "coleto".
  • El video se rodó en espacios emblemáticos como Barrio Abajo, el Museo a Cielo Abierto y el Gran Malecón, con participación de comparsas locales.

Shakira le hizo un tatuaje a Beéle

La reciente visita de Shakira a Barranquilla no solo ha reactivado el orgullo local y el interés internacional por su ciudad natal, sino que ha dejado una escena inesperada que ya recorre las redes sociales: la artista se animó a tatuar el antebrazo de Beéle en plena grabación de un nuevo videoclip conjunto. El gesto, captado en vídeo y compartido por el propio cantante, se ha convertido en uno de los momentos más comentados de la colaboración.

En medio de una agenda cargada de conciertos y compromisos internacionales, la barranquillera aprovechó un paréntesis para reencontrarse con su tierra y rodar una producción musical de gran formato con el también barranquillero Beéle. Más allá de la canción en sí, la química entre ambos y la anécdota del tatuaje han disparado la curiosidad de seguidores y medios, que siguen con lupa cada detalle del proyecto.

El tatuaje de Shakira a Beéle: cómo ocurrió la escena

El momento clave se conoció a través de las historias de Instagram de Beéle, donde se ve a Shakira enfundada en guantes negros, sujetando una máquina de tatuar y trabajando directamente sobre el antebrazo del cantante. Las imágenes parecen haber sido registradas dentro de una de las camionetas utilizadas como camerinos durante el rodaje del videoclip.

Mientras dibuja sobre la piel de su compañero, la intérprete deja ver una mezcla de concentración y nervios. En uno de los vídeos se la escucha decir: “Mira, ¿pero me ha quedado bien esta?”, comentario que arranca risas y refuerza el carácter espontáneo del momento. Aunque Shakira no es tatuadora profesional, Beéle se mostró confiado y relajado durante toda la escena.

El propio cantante asumió el papel de guía improvisado y le fue indicando los pasos a seguir. En otro fragmento, se escucha a Beéle animarla con frases como “Sí, sí, sí. Y ahora lo tinta un poquitito… Eso, dale, mami, tú puedes, confía”, dando a entender que el proceso se tomaba con humor, pero que el resultado tendría un valor especial para ambos.

Hasta el momento no se ha revelado con exactitud el diseño del tatuaje ni su significado concreto, aunque se especula con que podría estar vinculado a la nueva canción que ambos preparan. Lo que sí se conoce es el mensaje con el que Beéle acompañó el vídeo: “Una ‘coletera’ para toda la vida”, expresión que se ha convertido en una especie de lema compartido entre los dos artistas.

Esa frase ha alimentado teorías entre los seguidores, que no descartan que el tatuaje funcione como sello simbólico de la colaboración o guiño directo a la identidad barrial que vertebra el proyecto musical que están rodando en Barranquilla.

Tatuaje de Shakira a Beéle durante rodaje

“Coletica” y “coletera”: el lenguaje propio de la colaboración

El tatuaje compartido en redes no llegó solo: lo acompañó todo un universo de expresiones que los artistas han ido usando en sus publicaciones. Beéle ha bautizado en repetidas ocasiones a Shakira como su “coletica”, una forma cariñosa de referirse a ella que ha calado entre los fans y que muchos ya asocian directamente con la posible temática de la canción.

En uno de los vídeos difundidos, el cantante aparece con una gorra en la que se lee la frase “la coletica nos hará libres”, mientras dice a cámara: “Estoy aquí con mi coletica”, enfocando a Shakira mientras se maquilla y saluda. Esa complicidad, captada sin demasiada puesta en escena, refuerza la sensación de que la colaboración va más allá de lo estrictamente profesional.

La expresión “coletera para toda la vida”, que acompañó la publicación del tatuaje, se conecta con el término “coleto”, una palabra que en el pasado tuvo connotaciones negativas al asociarse a gente de mal vestir o ligada a los vicios. Sin embargo, en el entorno de la música urbana actual el concepto se ha resignificado.

Hoy, dentro de esa escena musical, “coleto” se utiliza más como un sello de identidad: una persona auténtica, popular y emprendedora, que abraza sus raíces barriales sin complejos. Al trasladar esa idea a expresiones como “coletica” o “coletera”, Shakira y Beéle parecen apropiarse de ese lenguaje para convertirlo en parte de su relato artístico.

Este juego con el vocabulario local ha sido bien recibido entre los seguidores, que han llenado las redes con comentarios del tipo “Se juntaron los que son, el king y la queen”, “Mis barranquilleros favoritos”, “Se viene el junte del año” o “Los mejores coleticos de Barranquilla para el mundo”, reflejando el entusiasmo por una colaboración que consideran representativa de la ciudad.

Rodaje en Barrio Abajo y el Museo a Cielo Abierto

La grabación del videoclip ha tenido como epicentro algunos de los puntos más reconocibles de Barranquilla. Uno de los escenarios principales ha sido Barrio Abajo, un sector tradicional que en los últimos años se ha consolidado como referente de arte urbano gracias a sus murales y proyectos culturales.

Dentro de este barrio se encuentra el llamado Museo a Cielo Abierto, un corredor donde decenas de murales recogen escenas de Carnaval, símbolos de la cultura caribeña y elementos propios de la identidad barranquillera. Fue precisamente en esta zona donde se vieron cámaras, equipo técnico y a los dos artistas rodando varias de las escenas del vídeo.

La artista visual Isabella Garman, responsable de varios de los murales del área, presenció buena parte del trabajo del equipo de filmación frente a sus obras. Las tomas grabadas allí, que circularon rápidamente por redes sociales, dejan entrever que la propuesta audiovisual apostará por un estilo urbano lleno de color, con el barrio y su estética como protagonistas.

Testigos que pasaban por la zona relatan que el rodaje atrajo la atención de vecinos y visitantes, que se detenían a observar la logística del equipo, los ensayos de baile y los cambios de vestuario. No se han difundido todavía imágenes oficiales del videoclip, pero los clips filtrados por curiosos apuntan a una producción de gran formato.

Desde la alcaldía de Barranquilla también se aprovechó la ocasión para dar visibilidad al proyecto. El alcalde Alejandro Char compartió en su cuenta de Instagram fotografías junto a Shakira y Beéle en Barrio Abajo, subrayando el valor de este sector como “museo a cielo abierto” y como escaparate de la ciudad hacia el exterior.

El Gran Malecón y otros escenarios icónicos de la ciudad

Además de Barrio Abajo, el equipo de producción se desplazó hasta el Gran Malecón del río Magdalena, otro de los espacios más emblemáticos de Barranquilla. Allí se registraron cierres parciales para poder instalar cámaras, iluminación y otros dispositivos necesarios para el rodaje.

En esta zona, donde se encuentra la conocida estatua de 6,5 metros dedicada a Shakira, se tomaron diversas escenas que refuerzan la conexión de la artista con su ciudad natal. Imágenes compartidas por miembros del equipo, entre ellos el compositor y productor Keityn, muestran a parte del elenco y del personal técnico trabajando tanto en el Pabellón de Cristal del Gran Malecón como en un restaurante de la ciudad.

Las jornadas de grabación no se limitaron al horario diurno. Según se ha conocido, el trabajo en algunas localizaciones se extendió desde las diez de la noche hasta aproximadamente las cinco de la mañana, en una dinámica habitual para rodajes de videoclips de alto presupuesto, que buscan sacar partido tanto a la iluminación natural como a la nocturna.

La presencia de Shakira en estos espacios públicos no pasó desapercibida. Vecinos, turistas y curiosos utilizaron sus móviles para registrar fragmentos del rodaje, que después circularon ampliamente por redes sociales. Estas filtraciones han permitido identificar recorridos por distintos puntos del barrio y del Malecón, con escenas que combinan baile, interacción con el entorno urbano y guiños a la cultura caribeña.

Todo ello contribuye a reforzar la idea de que el videoclip funcionará también como una suerte de carta de presentación visual de Barranquilla hacia el mundo, mostrando desde sus murales y comparsas hasta sus zonas renovadas a orillas del río.

Comparsas, baile y un rodaje de aire caribeño

La producción no se ha limitado a mostrar paisajes urbanos. Entre los participantes del rodaje se encuentran integrantes de la comparsa Rumbón Normalista, una de las agrupaciones vinculadas al Carnaval local. Su presencia sugiere que el videoclip incorporará coreografías y elementos festivos propios de esta celebración.

Testigos de las grabaciones aseguran que las escenas con la comparsa incluyeron recorridos por diferentes calles del barrio, con un importante despliegue de bailarines, vestuario y personal de apoyo. El objetivo habría sido capturar el ambiente típico de fiesta de la ciudad, adaptado al lenguaje de la música urbana actual.

El rodaje, que se prolongó durante varias horas seguidas en una misma noche, requirió coordinar a técnicos de sonido, iluminación, seguridad, transporte y producción, lo que da una idea de la magnitud del proyecto. La participación de Shakira, acostumbrada a videoclips de alto impacto internacional, eleva las expectativas sobre el resultado final.

Aunque aún no se han hecho públicos el título de la canción ni la fecha de estreno del vídeo, las escenas filtradas, el uso de murales, comparsas y escenarios emblemáticos dibujan un trabajo que busca fusionar el sonido urbano con la tradición caribeña, con un fuerte énfasis en la identidad barranquillera.

Todo ello se enmarca en un momento en el que la ciudad aspira a seguir consolidándose como destino cultural y turístico. La difusión internacional de un videoclip protagonizado por dos de sus artistas más reconocidos podría suponer un escaparate adicional para sus proyectos de arte público y sus espacios renovados.

Una alianza musical que se consolida

La complicidad que se ha visto entre Shakira y Beéle durante el rodaje no nace de cero. En los últimos meses, ambos ya habían coincidido en el estudio para trabajar en nuevas versiones de temas conocidos junto a artistas internacionales. Entre ellas, se ha mencionado su participación en una reinterpretación de “Hips don’t lie” o en la canción “Baila la calle” con Ed Sheeran, lo que ha contribuido a estrechar la relación creativa entre los tres.

Esta nueva producción en Barranquilla parece dar un paso más en esa línea, centrando ahora el foco en la conexión entre dos generaciones de artistas barranquilleros. La decisión de grabar en su ciudad natal, rodeados de referencias locales, refuerza la lectura de que se trata también de un homenaje a sus orígenes.

Durante las jornadas de rodaje, el alcalde de la ciudad se acercó al set para saludar a los artistas y mostrar en redes sociales algunos detalles del proyecto. En uno de esos acercamientos, se ve a Shakira y Beéle en plena dinámica de trabajo, intercambiando impresiones sobre el vídeo y posando brevemente para las cámaras institucionales.

Los seguidores en redes han reaccionado con entusiasmo ante la posibilidad de que la colaboración se convierta en uno de los lanzamientos más comentados del año dentro de la música latina. Mensajes como “Se viene el junte del año”, “Colombia en la casa” o “Shaki, la mamá de Barranquilla” son frecuentes en los comentarios tanto en las cuentas oficiales de los artistas como en las publicaciones de medios locales.

En paralelo, la agenda internacional de Shakira continúa avanzando con conciertos en América Latina, Oriente Medio y otros destinos, pero su paso por Barranquilla deja clara la voluntad de seguir vinculando sus grandes proyectos a la ciudad donde creció, apoyándose además en nuevas voces de la escena urbana como Beéle.

Un gesto íntimo en mitad de una gran producción

Aunque el tatuaje fue solo un instante dentro de un rodaje mucho más amplio, ha terminado convirtiéndose en el símbolo más comentado de la colaboración. El hecho de que Shakira, una figura de alcance global, se prestara a tatuar personalmente a su colega barranquillero añade un matiz personal e inesperado al proyecto.

La escena, combinada con frases como “Una coletera para toda la vida” o “La coletica nos hará libres”, funciona casi como un pequeño ritual de complicidad entre ambos artistas. A falta de conocer el diseño exacto y su relación con la canción, el episodio ya ha quedado asociado a la narrativa del videoclip y a la manera en que ambos reivindican su origen común.

Para Barranquilla, la grabación del vídeo y la difusión del tatuaje suponen también un motivo adicional de visibilidad. El uso de localizaciones como Barrio Abajo, el Museo a Cielo Abierto y el Gran Malecón permite mostrar diferentes facetas de la ciudad: su apuesta por el arte urbano, su vínculo con el río Magdalena y su capacidad para acoger grandes producciones.

Mientras se esperan detalles oficiales sobre la canción y su fecha de lanzamiento, lo cierto es que la imagen de Shakira tatuando a Beéle ha logrado situarse en el centro de la conversación digital. Entre bromas, nervios y risas, el momento ha dejado una marca literal en el antebrazo del cantante y otra simbólica en la historia reciente de la música urbana salida de Barranquilla.