Conseguir que un cliente vuelva a tatuarse contigo no es fácil, pero una vez conseguido, funcional. Hace falta técnica, confianza y, sobre todo, tiempo. Pero, cuando un estudio consigue una agenda estable y una cartera de clientes fiel, normalmente ya ha superado la parte más complicada del negocio.
Y es justo en ese momento cuando aparece un reto completamente distinto. Porque seguir aumentando los ingresos ya no depende tanto de conseguir nuevos clientes o que los que ya tienes sigan tatuándose, sino de encontrar nuevas formas de hacer crecer el negocio sin trabajar más horas.
El límite de muchos estudios no son los clientes, sino el tiempo

Conseguir una cartera de clientes fiel no es fácil. Requiere años de trabajo, constancia y, sobre todo, hacer bien las cosas. Muchos estudios consiguen precisamente eso. Clientes que vuelven para su siguiente tatuaje, que recomiendan el estudio a familiares y amigos o que terminan convirtiéndose en auténticos embajadores del negocio.
Sin embargo, incluso cuando la agenda funciona bien, sigue existiendo un límite muy difícil de superar. Cada tatuaje requiere varias horas de trabajo. A eso hay que sumar el diseño previo, las consultas, la preparación del material y toda la parte administrativa que implica gestionar un estudio.
Al final, llega un punto en el que crecer ya no depende de conseguir más clientes, sino de encontrar nuevas formas de obtener más valor de la relación que ya existe con ellos. Y aquí es donde muchos profesionales empiezan a hacerse una pregunta distinta: ¿es posible ganar más sin tener que tatuar más?
Tus clientes siguen confiando en ti mucho después del tatuaje

La confianza es probablemente el activo más importante de cualquier estudio. No hablamos únicamente de realizar un buen tatuaje. También hablamos del asesoramiento previo, de resolver dudas, de recomendar los mejores cuidados durante la cicatrización o de acompañar al cliente durante todo el proceso de idea y diseño.
Esa confianza hace que muchas personas vuelvan años después para hacerse un nuevo tatuaje o recomienden el estudio a otras personas. Pero hay un detalle que pocas veces nos planteamos.
Esos mismos clientes también cambian de compañía eléctrica, contratan seguros, revisan su tarifa de telefonía o instalan una alarma en casa. Y las comisiones derivadas de esos servicios terminan casi siempre en manos de comparadores, agentes o grandes compañías. De hecho, casi nunca acaban en manos del profesional que lleva años construyendo esa relación de confianza. ¿Y esto qué tiene que ver con tu estudio?.
El problema no es la idea, sino todo lo que hace falta para ponerla en marcha

Llegados a este punto, muchos podrían pensar que incorporar estos nuevos servicios sería una buena forma de diversificar los ingresos del estudio. Y es que la idea tiene sentido, pero lo complicado llega después.
Ampliar recursos u ofrecer un servicio completamente diferente implica negociar con proveedores, conocer un mercado nuevo, cumplir la normativa correspondiente, desarrollar herramientas y dedicar tiempo a una actividad que poco tiene que ver con tatuar. Y, al final, muchas de esas ideas terminan quedándose sobre el papel.
No porque falten oportunidades, sino porque construir toda esa estructura desde cero supone una inversión demasiado grande para el retorno esperado.
Cuando otra empresa ya ha hecho el trabajo más complicado

Precisamente para resolver ese problema nace Anklaas, el programa de colaboradores desarrollado por Roams.
La idea es bastante sencilla. En lugar de que un estudio tenga que crear desde cero toda la infraestructura necesaria para ofrecer servicios relacionados con la energía, los seguros, las telecomunicaciones o las alarmas, puede apoyarse en una plataforma que ya lleva años funcionando.
Detrás se encuentra Roams, una empresa española con 13 años de experiencia en mercados regulados, más de 25.000 contratos gestionados y acuerdos con más de 80 compañías.
Eso significa que el profesional no necesita negociar con proveedores, desarrollar tecnología propia ni asumir toda la parte regulatoria. Puede seguir centrado en su estudio mientras incorpora una nueva vía de ingresos basada en algo que ya tiene: la confianza de sus clientes.
Y, probablemente, esa sea la mayor diferencia respecto a abrir una línea de negocio completamente nueva.
¿Cuánto puede llegar a generar?

Anklaas incorpora un simulador que permite calcular los ingresos aproximados según el tipo de actividad y el tamaño de la cartera de clientes.
Por ejemplo, un negocio con unos 250 clientes puede superar los 15.000 euros de ingresos dubrante el primer año, una cifra que continúa creciendo gracias a las renovaciones y a la contratación de nuevos servicios.
Lógicamente, el resultado dependerá del número de clientes y de las contrataciones realizadas, pero el simulador permite hacerse una idea bastante realista del potencial económico del modelo, sobre todo para quienes ya pasan horas con sus clientes.
Al final, no se trata de sustituir la actividad principal del negocio, sino de complementarla aprovechando una relación que ya existe.
La tecnología hace que todo resulte mucho más sencillo

Ahora bien, todavía queda una duda importante. Porque si generar esos ingresos implica dedicar varias horas al día o crear un departamento específico para gestionarlo, probablemente dejaría de tener sentido. Pero aquí está la clave: la tecnología detrás de la plataforma de Anklaas.
La plataforma incorpora herramientas de inteligencia artificial capaces de analizar una factura de luz enviada mediante PDF, una fotografía o incluso por WhatsApp. En apenas 30 segundos, el sistema extrae la información, compara ofertas entre más de 80 compañías y muestra tanto el ahorro potencial para el cliente como la comisión aproximada para el colaborador.
A partir de ese momento, Roams asume buena parte del trabajo: gestión con las compañías, cumplimiento regulatorio, renovaciones, soporte y liquidación automática de las comisiones.
Dicho de otra forma, el estudio puede incorporar una nueva vía de ingresos sin crear un departamento específico ni dejar de centrarse en aquello que realmente le diferencia. Tan solo aprovechando el tiempo que ya pasa con sus clientes aguja en mano.
Quizá crecer ya no consista únicamente en tatuar más

Durante años muchos profesionales han asociado el crecimiento a trabajar más horas o llenar todavía más la agenda. Sin embargo, el mercado está demostrando que también existen otras formas de aumentar la rentabilidad de un negocio.
La confianza que un estudio ha construido con sus clientes durante años tiene un valor enorme. Y ahora también puede convertirse en una nueva oportunidad para generar ingresos sin ampliar estructura, sin asumir grandes inversiones y sin dejar de hacer aquello que mejor sabe hacer.
Porque, al final, crecer no siempre consiste en trabajar más. En ocasiones también consiste en aprovechar mejor todo lo que ya has construido.