El auge de los tatuajes y de otros procedimientos estéticos de micropigmentación ha disparado la oferta de cremas anestésicas y soluciones antisépticas de origen dudoso, sobre todo a través de redes sociales y tiendas online. En este contexto, el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima), autoridad sanitaria de referencia en Colombia y un actor seguido de cerca desde Europa por sus alertas técnicas, ha lanzado un nuevo aviso que pone el foco en el uso de estos productos sin control. Para opciones seguras, consulta cremas recomendadas para tatuajes.
La entidad ha advertido sobre la comercialización de productos promocionados como anestésicos tópicos y desinfectantes para tatuajes que no cuentan con registro sanitario. Este tipo de artículos, que también se detectan en el mercado europeo bajo dinámicas similares de venta por redes, suponen un riesgo directo para la salud al escapar a los controles de calidad, seguridad y eficacia habituales en medicamentos y productos sanitarios.
Alerta sanitaria por productos anestésicos y antisépticos fraudulentos

El Invima ha identificado la circulación de varias cremas y soluciones dirigidas a personas que se realizan tatuajes, micropigmentación u otros procedimientos estéticos, entre las que destacan No Pain Numbing y Xteri-Numb No Pain. Estos productos se ofrecen como soluciones milagrosas para reducir el dolor y desinfectar la piel, pero se venden sin la autorización necesaria para su uso en el país.
Según la información recopilada por la autoridad, estas cremas se promocionan principalmente en sitios web y perfiles de Instagram, además de cadenas de mensajería como WhatsApp. Se dirigen tanto a público general como a profesionales del tatuaje, lo que aumenta el alcance potencial del problema. Al no disponer de registro, su presencia en el mercado se considera ilegal y, por tanto, fraudulenta.
La figura de producto fraudulento, tal y como la define la normativa colombiana y que tiene su equivalente en la regulación europea, se aplica cuando no existe registro sanitario ni autorización oficial, se desconoce el origen del producto y no hay garantías sobre su fabricación o manipulación. Esto encaja de lleno con la situación de No Pain Numbing y Xteri-Numb No Pain, tal y como ha precisado el Invima.
Este tipo de alertas son especialmente relevantes también para España y el resto de la Unión Europea, donde proliferan tiendas online que operan desde terceros países y que pueden distribuir artículos con características similares: anestésicos tópicos y antisépticos sin evaluación de las agencias reguladoras nacionales ni de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA).
Qué prometen estas cremas para tatuajes y por qué son un riesgo
De acuerdo con las descripciones comerciales difundidas en internet, No Pain Numbing se presenta como un gel anestésico de alta concentración, capaz de proporcionar entre una y cuatro horas de bloqueo nervioso para reducir de forma notable la sensibilidad en la zona tratada. Se indica que es «ideal para tatuajes, PMU (micropigmentación) y otros procedimientos estéticos» y se recomienda aplicarla hasta 90 minutos antes de la sesión, o incluso más tiempo en pieles «resistentes». Si quieres saber más sobre opciones de anestesia tópica en tatuajes, consulta dolor cero al tatuarse.
Por su parte, Xteri-Numb No Pain se vende como un antiséptico y desinfectante de amplio espectro que, además de limpiar la piel, la adormece. La publicidad asegura que es apto para todo el proceso del tatuaje, incluso sobre piel abierta, y que actúa como complemento de No Pain Numbing, reforzando el efecto anestésico con cada pasada de la aguja al mismo tiempo que crea una barrera antimicrobiana.
La formulación declarada en la publicidad hace referencia a la lidocaína como principio activo anestésico, destacando la ausencia de colorantes y fragancias para evitar irritaciones o alteraciones del pigmento del tatuaje. Sin embargo, al no existir un registro sanitario, no hay forma de comprobar si la composición real coincide con lo anunciado, si las concentraciones son seguras o si el proceso de fabricación cumple estándares de calidad.
Este vacío de información es precisamente el núcleo del problema: sin evaluación regulatoria, no se puede garantizar ni la seguridad, ni la eficacia, ni la estabilidad del producto. Ni en Colombia ni en la Unión Europea se permite la comercialización de medicamentos o productos sanitarios sin un expediente técnico que detalle composición, ensayos, pruebas de compatibilidad y controles de calidad.
Riesgos para la salud: de reacciones cutáneas a daños en órganos internos
El Invima ha destacado que el uso de estas cremas fraudulentas puede desencadenar reacciones adversas a distintos niveles. En la piel pueden aparecer irritaciones severas, quemaduras químicas, inflamación, alergias o infecciones por alteración de la barrera cutánea. En personas con antecedentes de dermatitis o sensibilidad a anestésicos locales, el riesgo se multiplica. Para minimizar complicaciones, sigue los cuidados de tatuajes según dermatólogos.
El peligro no se limita, sin embargo, a la superficie de la piel. La aplicación de altas concentraciones de anestésicos como la lidocaína sobre áreas extensas, especialmente en piel lesionada o abierta, puede facilitar la absorción sistémica del fármaco. Esto puede producir efectos tóxicos que afecten a órganos internos como hígado, páncreas o riñones, además de alteraciones cardiovasculares y neurológicas, y aumentar los riesgos para el sistema inmunológico.
La ausencia de información fiable sobre dosis, forma de uso, contraindicaciones o posibles interacciones con otros medicamentos agrava aún más el problema. En un producto no regulado desconocemos la concentración exacta, el tipo de excipientes, el pH, la presencia de contaminantes y, en definitiva, cualquier dato clave para estimar su seguridad. En entornos europeos, estos aspectos están muy controlados y la falta de datos supondría directamente la retirada del producto del mercado.
La propia autoridad sanitaria subraya que la falta de trazabilidad y de controles de almacenamiento y transporte impide garantizar que las cremas mantengan sus propiedades. Condiciones inadecuadas de temperatura, exposición a la luz o envases de baja calidad pueden degradar el producto y generar compuestos tóxicos adicionales, aumentando el riesgo para quienes lo utilizan.
Venta a través de redes sociales y canales no oficiales
Uno de los elementos que más preocupa a las autoridades es el canal de comercialización. Las redes sociales, las páginas web sin identificación clara y las cadenas de mensajería permiten que estos productos lleguen a un gran número de usuarios sin filtros ni supervisión. En muchos casos, la apariencia profesional de los perfiles, el uso de fotografías cuidadas y testimonios aparentemente reales generan una falsa sensación de confianza.
El Invima ya ha señalado en anteriores ocasiones que este tipo de estrategias suelen acompañarse de mensajes que exageran los beneficios e incluyen propiedades no autorizadas, jugando con el miedo al dolor o a las infecciones durante el tatuaje. De este modo, los consumidores pueden verse empujados a comprar sin comprobar si el producto está realmente autorizado.
En España y en otros países de la Unión Europea se repite un patrón similar: anuncios segmentados en redes, envíos desde plataformas internacionales y webs que no informan de forma clara sobre la empresa responsable ni sobre el número de autorización del producto. Aunque las agencias reguladoras europeas realizan inspecciones y retiradas, la velocidad a la que se crean nuevas tiendas online complica el control.
Por todo ello, tanto en América Latina como en Europa, los organismos de vigilancia recomiendan una actitud especialmente crítica ante ofertas demasiado atractivas, promesas de resultados «sin dolor» y productos que solo se consiguen por mensajería privada. La falta de transparencia suele ser un indicador claro de riesgo.
Recomendaciones para consumidores y estudios de tatuaje
En su alerta, el Invima solicita a la ciudadanía que se abstenga de adquirir y utilizar las cremas No Pain Numbing y Xteri-Numb No Pain, dado que no están respaldadas por ningún registro sanitario válido en Colombia. Este criterio es perfectamente trasladable al contexto europeo: si un producto no está autorizado, no debería usarse sobre la piel, y menos aún en procedimientos invasivos como el tatuaje.
La autoridad también recuerda que, más allá de estas marcas concretas, se debe evitar la compra de medicamentos, productos fitoterapéuticos, suplementos dietéticos o cosméticos sin registro sanitario. La tentación de ahorrar unos euros o de conseguir un efecto más intenso puede salir cara si el producto provoca una reacción grave o deja secuelas permanentes.
Quienes ya estén utilizando alguno de estos artículos deben interrumpir su uso de inmediato y, en caso de presentar cualquier síntoma inusual (enrojecimiento intenso, ardor, mareos, palpitaciones, dificultad para respirar, etc.), acudir a un profesional sanitario. Además, se anima a los usuarios a notificar cualquier sospecha sobre lugares de distribución o venta a las autoridades competentes.
Los estudios de tatuaje, centros de micropigmentación y profesionales estéticos también tienen un papel clave. Deben asegurarse de que todos los productos que emplean cuentan con registro sanitario vigente, están correctamente etiquetados y se adquieren a través de distribuidores oficiales. Trabajar con cremas baratas de origen dudoso no solo pone en riesgo a los clientes, sino también la reputación del propio establecimiento.
Papel de las autoridades sanitarias y mecanismos de notificación
Para reforzar la vigilancia, el Invima ha solicitado a las secretarías de salud departamentales, distritales y municipales que intensifiquen las labores de inspección en aquellos establecimientos donde pueda sospecharse la comercialización de estos productos fraudulentos. Cuando se detecten, la recomendación es proceder a su incautación, destrucción controlada y comunicación formal a la autoridad nacional.
La entidad también pide que se difundan las alertas entre instituciones prestadoras de servicios de salud y demás actores del sector, de modo que médicos, enfermeras y otros profesionales estén al tanto de la existencia de estas cremas y puedan identificarlas rápidamente en caso de reacción adversa. La información temprana facilita tanto el diagnóstico como la gestión del riesgo.
En paralelo, se insta a que los programas de farmacovigilancia refuercen la búsqueda activa de posibles reacciones vinculadas a estos productos. Cualquier evento sospechoso debe notificarse a través de los canales oficiales, ya sean formularios en línea habilitados en portales institucionales o direcciones de correo electrónico específicas para reportar incidentes.
Este enfoque de vigilancia y notificación tiene su reflejo en Europa, donde los sistemas nacionales de declaración de efectos adversos y las plataformas coordinadas por la Agencia Europea de Medicamentos permiten recoger información sobre problemas asociados a medicamentos y determinados productos sanitarios. Aunque las marcas citadas en la alerta del Invima se han identificado en Colombia, nada impide que productos análogos lleguen al mercado europeo por vías similares.
Impacto en España y en la Unión Europea: lecciones para el mercado europeo
Aunque la alerta nace en un contexto latinoamericano, el caso de las cremas No Pain Numbing y Xteri-Numb No Pain ofrece lecciones muy útiles para el entorno europeo, donde el sector del tatuaje vive un momento de consolidación y profesionalización. En España, los estudios de tatuaje se enfrentan a una normativa cada vez más exigente en materia de higiene, seguridad y trazabilidad de los productos utilizados.
La experiencia muestra que los productos que se venden como anestésicos tópicos o antisépticos «para tatuajes» pueden intentar entrar en la Unión Europea a través de canales de comercio electrónico que operan desde fuera del espacio comunitario. En esos casos, la ausencia de un número de autorización emitido por las agencias nacionales (o de marcado CE cuando corresponda) debería levantar todas las alarmas.
En este escenario, la recomendación para consumidores y profesionales en España es clara: verificar siempre el número de registro o autorización en los envases y, en caso de duda, consultar las bases de datos públicas de medicamentos y productos sanitarios. Muchos países europeos disponen de buscadores oficiales en los que se puede introducir el nombre del producto o el código de registro para comprobar su estatus.
La colaboración entre autoridades de distintas regiones, como la que se genera cuando organismos como el Invima hacen públicas sus alertas, permite que las agencias europeas estén atentas a marcas o formulaciones problemáticas que puedan intentar abrirse paso en el mercado comunitario. De este modo, se refuerza la protección de los usuarios en un sector donde la innovación convive con actores que tratan de eludir la regulación.
La situación descrita por el Invima ilustra hasta qué punto, en el ámbito del tatuaje y de los procedimientos estéticos, no basta con fijarse en el resultado final o en el precio. La elección de productos seguros y autorizados, tanto en Colombia como en España y el resto de Europa, se ha convertido en un elemento esencial para evitar daños innecesarios y preservar la salud de quienes deciden decorar su piel con tinta.
