Para nadie es un secreto que el mundo del espectáculo está lleno de gestos románticos que a veces quedan grabados para siempre, y en el caso de Federico Bal, esto se ha llevado literalmente a la piel. El actor ha sido noticia recientemente tras participar en una charla televisiva donde su actual novia, la artista Evelyn Botto, bromeó abiertamente sobre la curiosa colección de arte corporal que el hijo de Carmen Barbieri luce en honor a sus antiguas relaciones sentimentales.
La conversación, que tuvo lugar en un ambiente bastante distendido frente a las cámaras, puso sobre la mesa un tema que siempre genera muchísima curiosidad entre sus seguidores: la tinta que dedica a sus amores. Con tres de sus exparejas ya inmortalizadas en distintas partes de su fisionomía, el debate sobre si debería seguir sumando diseños o cerrar definitivamente ese capítulo ha vuelto a cobrar fuerza, especialmente por la naturalidad con la que la pareja actual gestiona este pasado.
Los diseños más emblemáticos en la piel del actor
Uno de los casos que más ha dado que hablar a lo largo de los años es el tatuaje que Federico lleva en sus gemelos. Se trata del rostro de una mujer que fue su pareja y que actualmente reside en Alemania. Lo más llamativo de esta pieza es su concepto artístico, ya que en la otra pierna decidió replicar la misma cara pero transformada en calavera. Según ha explicado en diversas ocasiones, este juego visual busca representar el ciclo completo de un vínculo: el nacimiento y el fallecimiento de la relación amorosa.
Durante su sonado noviazgo con la bailarina y presentadora Laurita Fernández, el actor no quiso quedarse atrás y optó por un diseño con una carga simbólica muy potente. En aquella ocasión, decidió grabarse una boca roja de gran tamaño, un gesto que fue interpretado por todos como un homenaje directo a su entonces compañera. Este tipo de decisiones han consolidado su fama de utilizar su propio cuerpo como un diario personal de sus vivencias afectivas, similar a el lado tatuado de 6ix9ine y su expresión personal.
Además de estos ejemplos, Federico ha confirmado que existen otros grabados relacionados con mujeres importantes de su pasado, como es el caso de la vedette Tamara Gala. Aunque de este diseño no han trascendido tantos detalles técnicos como de los anteriores, el propio artista reconoce que varias de las personas que marcaron su vida han quedado de alguna forma plasmadas bajo su piel de manera permanente.
La reacción de su entorno y los planes de futuro
En una reciente intervención en el programa de Yanina Latorre, la situación tomó un tinte cómico cuando Evelyn Botto confesó que, tras enterarse de la cantidad de ex que su chico lleva tatuadas, ella también quería su sitio. Con mucha guasa, la actriz soltó que, como mínimo, esperaba que se tatuara su cara entera para poder superar en tamaño a todas las anteriores. Fue una forma muy ingeniosa de restarle importancia a un asunto que para otros podría ser motivo de celos o incomodidad.
Ante las ocurrencias de su novia y las preguntas de los colaboradores, el propio Fede Bal quiso dejar muy clara su postura actual respecto a este hábito. El actor sentenció que esa etapa de su vida ha quedado clausurada definitivamente, asegurando que ya no habrá más tatuajes de este tipo en el futuro. Parece que la experiencia acumulada y el resultado de esos antiguos romances le han llevado a pensar que marcarse la piel por amor no le ha traído precisamente la mejor de las suertes.
A pesar de las risas y la espontaneidad con la que los protagonistas han abordado estos temas personales en público, queda claro que el actor ha decidido establecer un límite saludable en sus nuevas etapas. La historia de su dermis queda como un registro visual de su trayectoria sentimental, pero la costumbre de homenajear a sus parejas con agujas y tinta parece haber llegado a su fin definitivo para evitar que su cuerpo se convierta en un álbum de fotos con demasiados recuerdos del pasado.