Este verano, la fiebre vikinga ha vuelto a despertar en varios rincones de Europa. Desde las costas gallegas hasta el valle del Sena, distintas localidades han organizado eventos para rememorar la época en la que los drakkars surcaban los mares sembrando el temor. La recreación histórica se ha convertido en una forma de acercar al público un pasado que sigue fascinando, y este año la oferta es especialmente variada.
En España, Galicia vuelve a ser el epicentro de esta tendencia. Por un lado, el puerto de Sada acoge la llegada de un drakkar contemporáneo, el Orkan, que está realizando una travesía por la península. Por otro, la localidad de Foz celebra su tradicional Fiesta Normanda, que rememora el fallido desembarco vikingo del siglo X. Y al otro lado de los Pirineos, Francia también se suma con la Fiesta Medieval Endesumar, que convierte un castillo de Yvelines en un campamento nórdico.
Un drakkar moderno recorre las costas gallegas
El Orkan, una embarcación de 28 metros de eslora construida con técnicas históricas por la asociación francesa Les Bâtar, ha llegado a Sada escoltado por la flotilla de embarcaciones tradicionales Os Patexeiros. Esta nave, que partió de Sète a principios de mes, tiene previsto llegar a Lorient el 12 de septiembre, pero antes ha hecho escala en la ría de Ares y Betanzos. La visita permite al público conocer de cerca una réplica fiel de los antiguos barcos vikingos y descubrir un proyecto que combina navegación ancestral con la recuperación del patrimonio marítimo.
La asociación anfitriona y la Federación Galega pola Cultura Marítima e Fluvial confían en que esta escala sirva para abrir nuevas vías de colaboración con iniciativas internacionales. El Orkan no es solo un barco: es parte de un plan más ambicioso que incluye una travesía transatlántica prevista para 2027, partiendo de Escocia y pasando por Islandia y Groenlandia hasta llegar a Canadá y Nueva York. Una aventura que demuestra que el espíritu vikingo sigue vivo, inspirando incluso diseños de tatuajes vikingos de fuerza y mitología.
Foz rememora el ataque normando con su fiesta más multitudinaria
Del 27 al 30 de agosto, la localidad lucense de Foz celebra la Fiesta Normanda, un evento que desde 2011 recuerda el intento de desembarco vikingo que tuvo lugar en sus costas. Durante cuatro días, el Paseo da Ribeira acoge un mercado normando, pasacalles, demostraciones de oficios antiguos y, como plato fuerte, la Gran Representación del Ataque Normando en la playa de Tupide. Vecinos y voluntarios se atavían con ropajes de la época para escenificar la batalla que, según la leyenda, fue frenada por San Gonzalo.

La tradición cuenta que el obispo Gonzalo, ya anciano, guió a los focenses a lo alto de un monte y, gracias a sus oraciones, una tempestad hundió las naves invasoras. Esa historia se ha convertido en el eje de una celebración que incluye también un funeral normando con espectáculo de fuego y pirotecnia. La fiesta ha ido creciendo en adeptos y se ha consolidado como una de las citas imprescindibles del verano gallego, donde muchos lucen tatuajes de símbolos vikingos en su piel.
Francia también se rinde al fenómeno vikingo
Al otro lado de la frontera, la Fiesta Medieval Endesumar celebra su edición 2026 los días 12 y 13 de septiembre en el parque del Castillo de Rangiport, en Gargenville (Yvelines). Organizada por la asociación Le Clan d’Ivar, esta cita bienal transforma el recinto en un campamento vikingo con combates del Ragnarök, torneos de glima, iniciaciones al tiro con arco y lanzamiento de hacha, danzas medievales y un mercado escandinavo. El sábado por la noche, el espectáculo de fuego se convierte en el momento más esperado.
El nombre Endesumar significa ‘fin del verano’ en antiguo nórdico, y la ambientación es tan cuidada que los visitantes pueden cruzarse con guerreros que viven en el lugar durante todo el fin de semana. La entrada cuesta 5 euros para mayores de 12 años y es gratuita para los más pequeños, lo que la convierte en una opción asequible para disfrutar en familia. Además, hay puestos de comida con especialidades medievales para reponer fuerzas, evocando la cultura de quienes portaban el martillo de Thor como tatuaje.
Este año, la oferta de eventos vikingos en Europa demuestra que la fascinación por estos guerreros sigue más viva que nunca. Ya sea en la costa gallega o en el corazón de Francia, hay múltiples maneras de acercarse a su legado y disfrutar de un plan diferente.