La increíble historia de las máquinas de tatuar

Los tatuadores no siempre han tenido un instrumental muy moderno.

Está claro que una buena máquina de tatuar no te convierte en un buen tatuador, de la misma manera que la cámara no hace al fotógrafo. Sin embargo, es una herramienta básica para crear estas piezas de arte.

Si alguna vez te has preguntado cómo han evolucionado estas herramientas ¡sigue leyendo este post para enterarte de más!

Agujas, palitos y huesos: las primeras herramientas del tatuador (de 1800 a.C. a 1876)

Utensilios polinesios para hacer tatuajes tradicionales.

Pues sí, aunque parezca mentira durante gran parte de la historia de la humanidad las herramientas de las que disponían los tatuadores eran muy limitadas. Así, pues, hasta mediados de s. XIX los tatuajes se hacían más o menos igual en todas partes.

Los maoríes, por ejemplo, usaban cinceles para abrir pequeñas heridas por las que penetraba la tinta. Lo más común, no obstante, y como sucedía en muchas otras culturas (como en Tailandia, Polinesia, Egipto…) era usar pequeñas agujas para que la tinta penetrara en la piel. Estas agujas estaban hechas con materiales huecos y que se afilaban, como el bambú o huesos de albatros.

Como os podéis imaginar, estas técnicas no sólo eran dolorosas, sino también extraordinariamente lentas. Aun así, tienen un componente tradicional y ritual que atrae a mucha gente incluso hoy en día.

El abuelo de las máquinas de tatuar: el bolígrafo eléctrico (1875)

La patente del bolígrafo eléctrico, el abuelo de las máquinas de tatuar.

Uno de los ancestros de las primeras máquinas de tatuar modernas fue este invento del famoso Thomas Edison. El bolígrafo eléctrico de Edison perforaba el papel para crear una plantilla que permitiera copiar varios documentos a la vez.

Unos años más tarde, en 1891, Samuel O’Reilly se dio cuenta de que el invento de Edison podría ser la base para una máquina de tatuar. Así, lo modificó y creó una de las primeras máquinas de tatuar añadiendo un depósito para la tinta y ajustando la rotación.

Las mejoras de Wagner (1904)

Un tatuador tatuando un brazo con su máquina.

Ya no había manera de detener el progreso. A medida que los tatuajes empezaban a asomar la nariz por los brazos de fornidos marineros y en los espectáculos de variedades, la evolución de las máquinas de tatuar también avanzó a todo trapo.

En 1904, menos de diez años más tarde de la creación de O’Reilly, las máquinas de tatuar obtuvieron nuevas mejoras. Fueron de la mano de Charles Wagner, uno de los tatuadores de Nueva York más icónicos de la época (al que, por cierto, ¡detuvieron por tatuar a niños!)

Wagner añadió al diseño original dos electroimanes colocados perpendicularmente a la posición de la mano del artista. También permitía cambiar de aguja con facilidad y tenía otras comodidades parecidas a las de las máquinas de tatuar modernas, ya que permitía regular el flujo de tinta y estabilizar la aguja.

Patentes, mejoras y evoluciones (1930)

Las máquinas de tatuar tienen una larga historia relacionada con la aceptación de los tatuajes en la sociedad.

A partir de los años treinta, las máquinas de tatuar siguieron evolucionando. Los inventos y patentes parecen pisarse los unos a los otros con pocos años de diferencia.

Percy Waters, por ejemplo, mejoró el diseño de Wagner poniendo dos electroimanes en posición paralela a la mano del artista. Carol Nightingale mejoró la precisión de las máquinas de tatuar.

Con la aparición de artistas que alcanzan niveles de fama impensables años antes (como Sailor Jerry), y a medida que los tatuajes pierden sus connotaciones negativas, las máquinas de tatuar mejoran sin descanso: las hay silenciosas, con varios motores, con control de vibración…

Lo último de lo último: la máquina de tatuar rotativa eléctrica (2015)

Los tatuadores modernos prefieren máquinas clásicas.

Una de las últimas innovaciones de estas herramientas es la invención de la máquina de tatuar rotativa eléctrica. Esta máquina permite al tatuador no tener que toquetear nada. Un ejemplo similar seria llevar un coche con cambio de marchas automático.

Como os podéis imaginar, muchos artistas siguen prefiriendo usar máquinas de tatuar antiguas. Sin embargo, es una muestra de que la evolución de este invento sigue viva.

Y es que mientras el tatuaje evolucione y sea cada vez más y más aceptado por la sociedad, más evolucionarán sus herramientas.


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Tatuajes

Nat Cerezo

Licenciada en Traducción e Interpretación, traductora y redactora freelance. Me encanta leer, los gatos y los videojuegos. La primera vez que me... Ver perfil ›

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