El verano en Gijón ha arrancado con una fuerza imparable gracias a la celebración de Metrópoli, un evento que ha logrado transformar el recinto ferial Luis Adaro en un hervidero de cultura urbana. Dentro de esta gran cita, el Pabellón Asturias se ha convertido en el epicentro de la International Tattoo Expo, una convención que ya es parte fundamental de la identidad del festival y que ha atraído a miles de personas curiosas por ver de cerca el trabajo de los mejores agujas del panorama actual.
Durante varias jornadas intensas, los asistentes han podido disfrutar de un ambiente inmejorable donde el sonido de las máquinas de tatuar era la banda sonora constante. A pesar de que el tiempo no siempre ha acompañado, con cielos grises y alguna que otra lluvia traicionera, el flujo de visitantes no ha cesado, demostrando que las ganas de disfrutar del arte en la piel están por encima de cualquier contratiempo meteorológico en la costa asturiana.
Artistas de primer nivel y un ambiente de hermandad
En los pasillos del pabellón se han dado cita alrededor de un centenar de profesionales llegados de diversos puntos de la geografía española. Entre los puestos, se respiraba una mezcla de concentración absoluta y camaradería, donde artistas como el gallego José «Black» Hernández o el santanderino Daniel de la Fuente, conocido como «Tuelo Tattoo», compartían espacio con compañeros de Madrid y de la propia Asturias. Para muchos de ellos, esta cita ha sido la oportunidad perfecta para ganar visibilidad y reencontrarse con colegas del gremio en un entorno que ellos mismos califican como de diez.
La experiencia no ha sido solo gratificante para los que empuñaban la máquina, sino también para quienes decidieron llevarse un recuerdo imborrable en el cuerpo. Entre los clientes se encontraban desde veteranos del mundillo hasta jóvenes que buscaban plasmar a sus personajes favoritos de anime o explorar la nueva generación del tattoo. Esta mezcla de estilos, desde el realismo más crudo hasta el ornamento más detallado, ha hecho que la exposición sea un escaparate de precisión y creatividad sin parangón en el norte de España, permitiendo que el público se informe y busque inspiración para futuros diseños de forma directa y cercana.
Sidra, graffiti y entretenimiento para los más pequeños
Pero no todo ha sido tinta y agujas en esta edición. Una de las escenas más curiosas y comentadas ha sido el concurso de escanciado de sidra, donde los propios tatuadores cambiaron las máquinas por botellas para demostrar su pericia con la bebida local, todo ello bajo los acordes de la gaita. Este toque tan asturiano ha servido para romper el hielo y generar una atmósfera de relax y diversión que ha contagiado tanto a los profesionales como a los grupos de amigos que paseaban por la feria.
Además, el evento ha sabido abrirse a un público familiar gracias a la creación de una zona infantil muy completa. En este espacio, los más pequeños de la casa han podido dar sus primeros pasos en el arte urbano con talleres de graffiti, además de disfrutar con piezas de Lego o juegos de cartas. La intención era clara: demostrar que el mundo del tatuaje y la cultura urbana pueden ser disfrutados por todas las edades, integrando a los niños en actividades creativas mientras sus padres exploraban los diferentes stands de la feria.
La clausura de estas jornadas deja un gran sabor de boca tanto a la organización como a los participantes, que ven en la Tattoo Expo un motor fundamental para el ocio gijonés. Con una oferta que combina la seriedad técnica del tatuaje profesional con el ambiente festivo de los mercadillos y la música en directo, la convención ha logrado cerrar sus puertas con la satisfacción de haber sido un punto de encuentro clave donde el talento y la pasión se han dado la mano un año más.