
En plena etapa de cambios personales y profesionales, Nicolás Cabré ha vuelto a situarse en el centro de la conversación, pero esta vez lejos de los escenarios. El actor argentino decidió dar un giro contundente a su imagen y mostró en redes sociales el proceso de un nuevo tatuaje de gran tamaño que ocupa prácticamente toda su espalda.
El dibujo, realizado durante unos días de descanso en Pinamar tras una exitosa temporada teatral en Villa Carlos Paz, no es un simple detalle estético: se trata de un proyecto de varias sesiones pensado para tapar por completo los tatuajes que venía luciendo desde hace años y que formaban parte de su identidad visual y ahora se orienta hacia tatuajes botánicos.
Un proyecto a gran escala en la espalda

Durante su descanso en la costa, Cabré se puso en manos del tatuador Nico Avedissian, conocido por sus trabajos de gran formato y por sus composiciones florales detalladas. El propio actor compartió en sus historias de Instagram un vídeo del procedimiento, acompañado de una breve pero elocuente frase: “Día de tatuaje”.
En las imágenes se ve cómo el diseño se prepara primero sobre papel especial, con el calco extendido en una mesa, antes de pasar a la piel. A continuación, el tatuador coloca la plantilla sobre la espalda de Cabré para comprobar el encaje y el tamaño, en una zona que abarca desde la parte alta de la espalda hasta cerca de la zona lumbar.
Ya con el contorno transferido, el actor aparece tumbado boca abajo en una camilla, tranquilo y sonriente, mientras Avedissian comienza a trazar las líneas con la máquina. En esta primera gran sesión, el trabajo se centró sobre todo en el delineado externo de las figuras, dejando los sombreados y rellenos para citas posteriores.
Como es habitual en tatuajes de este calibre, el proceso incluye la aplicación de gel anestésico y pomada cicatrizante. Una vez terminada la jornada, el profesional limpió la zona con espuma y papel, mostró brevemente el resultado del trazado y finalmente protegió la espalda con papel film para favorecer la correcta cicatrización.
Flores, hojas y mandalas: así es el diseño elegido
El nuevo tatuaje de Cabré destaca por un marcado estilo floral en tinta negra. Las imágenes difundidas permiten ver una composición formada por flores grandes -similares a peonías-, hojas que se extienden hacia los laterales y elementos de tipo mandala que se integran en el conjunto. Este estilo floral en tinta negra potencia el contraste del cover up.
Las líneas negras definidas y los sombreados profundos dan volumen y sensación de movimiento al diseño, que recorre casi toda la superficie dorsal. Las flores se distribuyen en distintos puntos de la espalda, conectadas por hojas y formas orgánicas que unifican la pieza en un único gran motivo.
En algunos tramos, el dibujo recuerda a mandalas florales de tamaño medio, con pétalos superpuestos y detalles minuciosos que aportan equilibrio a la composición. Esta mezcla de flores, hojas y patrones geométricos suaves crea una estética potente pero armónica, lejos de un tatuaje recargado sin sentido. Estas formas remiten a tatuajes ornamentales que se adaptan al cuerpo.
Por el momento, el trabajo se encuentra en una fase inicial: la primera sesión se ha centrado en los contornos, de modo que aún pueden apreciarse partes de los tatuajes previos. En las próximas citas, el plan es avanzar con los rellenos, las sombras y los degradados que terminarán de unificar el diseño en la piel.
Adiós al búho y a la mano de Hamsa: los viejos tatuajes que quedarán ocultos
Uno de los objetivos principales de este proyecto es cubrir por completo los tatuajes que Cabré ya llevaba en la espalda. Durante años, el actor lució un búho en el lado izquierdo y una mano de Hamsa (o mano de Fátima) en la zona del hombro derecho, diseños que en su momento tuvieron un peso simbólico para él.
Con el nuevo trabajo, ambas figuras quedarán totalmente tapadas bajo las flores, hojas y mandalas. En las grabaciones se aprecia cómo el delineado del diseño floral pasa por encima de estos antiguos dibujos, integrándolos en una nueva composición que, una vez terminada, los hará prácticamente invisibles.
La decisión de ocultar totalmente esos símbolos marca una ruptura con la imagen que el actor había proyectado durante años. No se trata solo de sumar otro tatuaje, sino de reescribir visualmente una parte de su historia corporal, sustituyendo motivos ligados a etapas pasadas por una pieza única que redefine su estética.
Un trabajo de varias sesiones y alta exigencia
Por el tamaño de la pieza y la intención de lograr una cobertura completa y homogénea, el tatuaje no se resuelve en una única visita al estudio. Tanto Cabré como el propio Avedissian han dejado claro que se trata de un proyecto a largo plazo, con varias sesiones previstas para completar el trazado, los sombreados y los detalles finales.
Un tatuaje que cubre casi toda la espalda implica muchas horas de aguja y un nivel de dolor considerable, sobre todo en zonas cercanas a la columna, las escápulas o la parte baja de la espalda, donde la piel es más sensible. No obstante, en las imágenes se ve al actor relajado, bromeando con la cámara y mostrando satisfacción con el avance.
Además del componente físico, este tipo de trabajo requiere planificación técnica: elegir el grosor de las líneas, calcular cómo se fundirán las sombras y prever la evolución del color con el tiempo. En un cover up de este calibre, el reto pasa por conseguir que los tatuajes anteriores no se transparenten y que la pieza final conserve coherencia estética.
La elección de un diseño floral, con grandes pétalos y hojas, facilita la tarea de camuflar los motivos antiguos, ya que permite jugar con capas, volúmenes y zonas oscuras que disimulan los restos de tinta previos. Todo ello, sin renunciar a un resultado visualmente equilibrado y legible.
Un cambio estético en un momento de plenitud personal
La transformación en la espalda de Cabré llega en una etapa especialmente intensa a nivel personal. Hace apenas unos meses se casó con Rocío Pardo, con quien comparte también escenario en la obra Ni media palabra. Tras una temporada de verano muy exitosa en Villa Carlos Paz, el actor se instaló en su casa de Pinamar para descansar, aunque finalmente ha aprovechado el parón para encarar este cambio físico.
En paralelo a las imágenes del tatuaje, el intérprete ha utilizado sus redes para dedicar mensajes cariñosos a su esposa. En el cumpleaños de Pardo, publicó una foto de ella al aire libre, sonriente, acompañada de palabras de agradecimiento y afecto en las que recalcaba lo importante que es en su vida y lo feliz que se siente en esta nueva etapa.
También sobre el escenario, la pareja atraviesa un buen momento. La obra Ni media palabra, donde compartieron elenco con Mariano Martínez y el Bicho Gómez, recibió una respuesta muy positiva del público y la crítica durante la temporada en Carlos Paz. Cabré combinó en ese proyecto su rol de protagonista con el de director, algo que ha destacado como una experiencia enriquecedora.
En entrevistas recientes, el actor ha dejado caer que vive una fase de plenitud, con un equilibrio entre vida personal y trabajo que llevaba tiempo buscando. El nuevo tatuaje se suma así a una serie de decisiones que apuntan a una sensación de renovación: matrimonio reciente, proyectos artísticos bien recibidos y ahora una modificación radical de su imagen corporal.
Todo este proceso, compartido con naturalidad en redes sociales, refuerza la idea de un Cabré más abierto a mostrar su vida cotidiana, ya sea en su faceta de marido, de director teatral, de aficionado a los videojuegos con su espacio gamer o, como ahora, como amante del tatuaje dispuesto a soportar largas sesiones de aguja para estrenar una espalda completamente diferente.
Con el tatuaje todavía en fase de construcción y varias sesiones por delante, la expectativa entre sus seguidores se mantiene alta. El proyecto simboliza un cierre de ciclo respecto a los antiguos símbolos que llevaba tatuados y el comienzo de otro en el que flores, hojas y mandalas se convierten en protagonistas de una nueva imagen que acompaña la etapa de cambios que atraviesa el actor.