Nina Rubín inicia nueva etapa como tatuadora

  • Nina Rubín, de 18 años, comienza a tatuar con el apoyo de su familia.
  • Por ahora practica en casa; no lo convierte en negocio por las licencias.
  • Realizó a su padre un tatuaje con una cita de Stephen Hawking.
  • Compagina esta faceta con su trabajo en la telenovela Mi verdad oculta.

Nina Rubín tatuadora

Con 18 años y en plena proyección en la televisión, Nina Rubín ha decidido adentrarse en el mundo del tatuaje. La hija de Andrea Legarreta y Erik Rubín ha dado a conocer esta faceta paralela a su carrera, una inquietud artística que llevaba tiempo explorando y que ahora empieza a mostrar en público.

La joven explicó que, por el momento, se trata de una actividad familiar y de aprendizaje. No planea convertirla en negocio a corto plazo porque, como recalcó, para ello hacen falta las licencias y requisitos adecuados; más adelante, si todo cuadra, no descarta abrir su propio estudio.

Apoyo familiar y primeros trazos

Rubín reveló que sus primeros tatuajes los han recibido sus padres, Andrea Legarreta y Erik Rubín, quienes aceptaron servirle de lienzo en esta etapa inicial. La confianza en casa le está permitiendo practicar con calma y perfeccionar la técnica antes de dar pasos más ambiciosos.

“Esto es algo entre mi familia y yo por ahora, pero en el futuro me gustaría abrir mi estudio”, comentó la actriz, dejando claro que su prioridad inmediata es aprender de forma responsable.

La anécdota del último diseño a su padre

Entre las historias que compartió, llamó la atención la más reciente: el 30 de octubre tatuó a su padre antes de una fiesta de Halloween a la que él acudiría. Mientras a Erik Rubín lo maquillaban de zombi, Nina afinaba las líneas de un nuevo diseño.

Según contó la propia Nina, su padre le pidió que se animara en ese instante:

“De hecho estaba tatuando a mi papá y me dijo: ‘¡Quiero que me tatúes!’”

Un rato después, la pieza quedó lista: una cita atribuida a Stephen Hawking, con un trazo sobrio y significado especial para el músico.

Arte corporal y pantalla: dos caminos en paralelo

Esta incursión llega mientras la joven afronta nuevos retos como actriz, con su participación en la telenovela Mi verdad oculta. Para ella, compaginar rodajes y tinta es una cuestión de equilibrio y organización, y afirma que ambas disciplinas se alimentan de su creatividad.

Lejos del ruido, Nina también compartió cómo desconecta con su persona favorita: su madre. Planes sencillos como ver una serie en casa siguen siendo su válvula de escape preferida, una rutina que encaja con su carácter discreto.

¿Profesionalizarse? Licencias, normas y plazos

Nina fue clara: no pretende ofrecer servicios abiertos al público sin contar con todas las autorizaciones. Recordó que, como ocurre en países europeos y en España, los estudios de tatuaje requieren permisos sanitarios y formación específica en higiene, algo que contempla para cuando decida dar el salto profesional.

Hasta entonces, su objetivo es seguir formándose y tatuar de forma responsable a personas cercanas. La prudencia y el aprendizaje guiado marcan el ritmo de esta nueva etapa, que por ahora se queda en el ámbito privado.

Eco mediático y reacciones

La noticia trascendió en medios de entretenimiento, incluyendo una publicación de ¡HOLA! México a mediados de noviembre. En redes, los comentarios han alternado entre la sorpresa y el reconocimiento a su inquietud artística, destacando el respaldo de su familia y la madurez de esperar a cumplir todos los requisitos legales.

Entre los seguidores pesa la idea de que está construyendo su propio camino, sin dejar de lado la televisión ni precipitarse con el tatuaje. Una combinación que, de momento, le permite experimentar sin presiones.

Con los apoyos en casa, el foco puesto en la formación y alguna que otra anécdota ya a cuestas, Nina Rubín suma una nueva capa a su perfil creativo. Veremos si esa curiosidad que hoy crece entre familiares y amigos se convierte, más adelante, en un estudio propio cuando lleguen los permisos y el momento oportuno.

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