Por qué Victoria Beckham se borró todos sus tatuajes: la decisión que ha dado que hablar

  • Cruz Beckham ha confirmado que Victoria Beckham se ha eliminado todos sus tatuajes.
  • La diseñadora llevaba varias piezas dedicadas a David Beckham y a su familia, muchas de ellas en hebreo.
  • Victoria explicó que tomó la decisión por motivos estéticos, al no gustarle ya cómo se veían sus tatuajes.
  • Mientras ella los ha borrado con láser, David y sus hijos mantienen o transforman sus propios tatuajes.

Victoria Beckham sin tatuajes

La decisión de Victoria Beckham de borrar todos sus tatuajes ha vuelto a situar a la diseñadora británica en el centro de la conversación mediática. Lo que empezó como un simple comentario en redes sociales de uno de sus hijos ha terminado por confirmar algo que muchos fans venían sospechando desde hacía años: la ex Spice Girl ya no luce ninguno de los grabados que durante tanto tiempo formaron parte de su imagen.

El asunto no es menor: durante casi dos décadas, la también empresaria llevó en la piel varios tatuajes dedicados a David Beckham y a su familia, algunos de ellos muy visibles y cargados de simbolismo. Ahora, esos diseños han desaparecido por completo gracias a sucesivos tratamientos con láser, una opción cada vez más habitual también en Europa para quienes se arrepienten o simplemente se cansan de sus tatuajes.

La confirmación de Cruz Beckham en redes sociales

El dato definitivo llegó de la forma más cotidiana posible: una ronda de preguntas y respuestas en Instagram. Cruz Beckham, el hijo pequeño de David y Victoria, de 21 años, abrió una sesión con sus seguidores en la que invitaba a preguntar «lo que quisieran» con un mensaje tan informal como llamativo: “Hola, soy Cruz, voy a reemplazar a la IA. Háganme todas sus preguntas”.

Entre las cuestiones que le plantearon sus seguidores hubo una que levantó especialmente la curiosidad: si su madre seguía teniendo tatuajes. Lejos de esquivar el tema o dejarlo en el aire, Cruz respondió de manera directa y sin rodeos: “No, ya no”. Con esa escueta frase, confirmaba lo que muchos habían comentado al ver fotos recientes de la diseñadora.

La revelación encajaba con lo que varias imágenes y vídeos promocionales de los últimos años dejaban entrever: las muñecas y la espalda de Victoria se veían cada vez más limpias, sin rastro de la tinta que antaño destacaba sobre sus looks de alfombra roja. Lo que hasta entonces eran solo conjeturas pasaba a ser una certeza de boca de uno de sus propios hijos.

Los tatuajes más emblemáticos que llevaba Victoria Beckham

Durante años, el cuerpo de Victoria Beckham fue un auténtico catálogo de tatuajes con significado sentimental, muchos de ellos estrechamente ligados a su relación con David Beckham y a la trayectoria de la familia. No se trataba de piezas aleatorias, sino de inscripciones con fechas clave, lemas personales y frases en hebreo.

En su muñeca izquierda destacaba quizá uno de los tatuajes más conocidos: las iniciales “DB” dedicadas a su marido, acompañadas de una frase en hebreo que se traducía como “Juntos, para siempre, eternamente”. Esta inscripción conmemoraba el décimo aniversario de boda del matrimonio, un guiño íntimo que Victoria decidió llevar permanentemente en la piel hasta hace unos años.

Justo debajo de esa frase llevaba grabados los numerales romanos “VIII-V-MMVI”, que remiten al 8 de mayo de 2006, la fecha en la que la pareja renovó sus votos matrimoniales en un acto muy mediático frente al Palacio de Buckingham. Ese recordatorio cronológico era otro de los tatuajes que más se veían en las fotografías de eventos y apariciones públicas.

En la misma muñeca figuraba además la inscripción “De Integro”, una expresión latina que puede traducirse como “de nuevo desde el principio”. Según se explicó en su día, este tatuaje representaba un nuevo comienzo para el clan Beckham con su mudanza a Estados Unidos en 2007, cuando David fichó por Los Angeles Galaxy tras su etapa en el Real Madrid.

Más allá de las muñecas, en la zona lumbar Victoria llevaba cinco estrellas, una composición que se interpretó como un símbolo de cada miembro de la familia: ella, David y sus tres hijos varones, Brooklyn, Romeo y Cruz. Nunca llegó a confirmarse si añadió una estrella más con la llegada de su hija Harper en 2011, algo que siempre quedó en el terreno de la especulación.

El tatuaje más extenso se encontraba en su espalda: un poema en hebreo que decía “Ani l’dodi li va’ani lo haro’eh bashoshanim”, cuya traducción aproximada es “Soy de mi amado y mi amado es mío”. Esta misma frase la lleva también David Beckham tatuada en uno de sus brazos, por lo que, en su día, ambos lucían el mismo mensaje romántico en distintas partes del cuerpo.

Cuándo empezó a desaparecer la tinta de su piel

El proceso para eliminar estos tatuajes no se produjo de la noche a la mañana. Ya en 2018 se empezó a notar un cambio evidente cuando Victoria apareció en los British Fashion Awards con un vestido que dejaba su espalda al descubierto. En aquellas imágenes, el poema en hebreo se veía muy difuminado, casi borrado, señal de que el tratamiento con láser llevaba tiempo en marcha.

Con el paso de los años, la ausencia de tatuajes se hacía más notoria. En 2022, los seguidores de la diseñadora se fijaron en un detalle concreto al ver un vídeo promocional de su línea de belleza: sus muñecas aparecían prácticamente limpias, sin rastro de las iniciales, las fechas ni las frases que solían acompañar sus looks. Los comentarios en redes sociales no tardaron en llenar de teorías el asunto, desde un posible cambio de estilo radical hasta supuestos problemas de pareja, hipótesis que ella misma acabaría desmintiendo.

Ese goteo de apariciones públicas con menos tinta visible fue alimentando el debate entre fans y medios de comunicación, tanto en Reino Unido como en el resto de Europa, donde la familia Beckham sigue generando una notable atención mediática. Sin embargo, Victoria prefería no pronunciarse directamente sobre el tema hasta que la especulación se hizo demasiado evidente.

Las razones de Victoria: una cuestión estética, no sentimental

Fue finalmente en una entrevista en el programa estadounidense The Today Show donde Victoria Beckham decidió abordar el tema sin rodeos. Lejos de alimentar teorías sobre crisis matrimoniales o rupturas simbólicas con su pasado, la diseñadora explicó que su decisión respondía, sobre todo, a motivos estéticos.

Según relató, había llevado aquellos tatuajes “mucho, mucho tiempo” y, con los años, había dejado de sentirse a gusto con el aspecto que tenían. Comentó que las líneas eran bastante gruesas y que la tinta se estaba “corriendo” ligeramente, provocando un efecto menos definido y, en su opinión, poco favorecedor. No se trataba de que ya no significaran nada, sino de que, visualmente, ya no le parecían bonitos.

“Simplemente me cansé un poco del tatuaje. Es así de simple”, explicó con rotundidad. Con esa frase, Victoria cerraba la puerta a las interpretaciones más dramáticas y aclaraba que no había un trasfondo emocional oscuro ni un mensaje oculto detrás de su decisión. Sencillamente, había llegado un momento en el que prefería una piel sin tinta.

Esta postura conecta con una tendencia creciente, también visible en Europa y España, donde muchas personas que se tatuaron en su juventud acuden ahora a clínicas de eliminación láser porque su estilo de vida, su gusto o su imagen profesional han cambiado. En el caso de Victoria Beckham, figura muy expuesta y vinculada al mundo de la moda, esa búsqueda de una apariencia más pulida encaja con la evolución de su marca personal.

Cómo funciona la eliminación láser de tatuajes

El procedimiento utilizado por Victoria Beckham para deshacerse de sus tatuajes es el más extendido en la actualidad: la eliminación con láser. Este método se basa en disparos de luz que fragmentan la tinta en partículas microscópicas, de forma que el propio organismo pueda ir absorbiéndolas y expulsándolas de manera progresiva a través del hígado y del sistema digestivo.

No se trata de un proceso inmediato ni indoloro. Los tatuajes, especialmente los más grandes o con varios colores, suelen requerir entre ocho y diez sesiones de tratamiento, separadas por varias semanas para darle tiempo al cuerpo a procesar la tinta destruida. A medida que avanzan las sesiones, el diseño se va volviendo cada vez más tenue hasta desaparecer o quedar apenas perceptible.

En clínicas privadas del Reino Unido, donde reside la familia Beckham, los precios por sesión pueden oscilar entre 150 y 800 libras, según el tamaño del tatuaje, la zona del cuerpo y la tecnología utilizada. En gran parte de Europa, incluyendo España, los rangos de precio son comparables al cambio, con ligeras variaciones en función del país y del tipo de clínica.

Aunque el resultado puede ser muy satisfactorio, los especialistas suelen advertir de que no siempre es posible borrar el tatuaje al 100 %. Algunos colores, como ciertos tonos de verde o azul, son más resistentes, y también influye la calidad de la tinta original y la profundidad a la que se aplicó. En el caso de Victoria, las imágenes recientes sugieren que el proceso ha logrado un efecto prácticamente completo.

El auge de este tipo de tratamientos ha ido parejo al crecimiento de la cultura del tatuaje en Europa. Al igual que se ha normalizado decorar la piel, también se ha asumido con naturalidad la posibilidad de dar marcha atrás, ya sea para corregir un diseño defectuoso, actualizar el estilo o, como en el caso de la diseñadora, porque el tatuaje deja de encajar con la imagen que se quiere proyectar.

La familia Beckham y su relación con los tatuajes

Mientras Victoria ha optado por una piel limpia, el resto del clan Beckham sigue manteniendo una relación intensa con el mundo del tatuaje. David Beckham, en particular, se ha convertido en uno de los futbolistas retirados más reconocibles también por la cantidad de tinta que luce: se calcula que conserva en torno a un centenar de piezas repartidas por brazos, torso y espalda.

Muchos de esos tatuajes también están cargados de simbolismo familiar, con nombres de sus hijos, fechas clave y frases religiosas o inspiradoras. El mencionado poema en hebreo que Victoria llevaba en la espalda, por ejemplo, también lo luce David en uno de sus brazos, compartiendo así un vínculo visual que, al menos en su caso, sigue siendo visible.

Los hijos de la pareja tampoco se han quedado al margen. Romeo y Cruz han comenzado a crear sus propias colecciones de tatuajes, siguiendo de algún modo la estela de su padre. Aunque sus diseños son menos conocidos en detalle, han mostrado en redes sociales algunas piezas nuevas, algo que se ha recibido con bastante normalidad entre sus seguidores.

La situación de Brooklyn Beckham es algo distinta. El mayor de los hijos ha llamado la atención en los últimos tiempos por modificar o cubrir varios de sus tatuajes familiares. Entre ellos figuran algunos dedicados a su padre y la frase “mama’s boy” que llevaba en el pecho en honor a Victoria. Estos cambios se han interpretado en el contexto de su distanciamiento público de sus padres, asunto que él mismo mencionó a principios de año, acusándolos de haber controlado gran parte de su vida.

Mientras el resto de la familia mantiene o transforma sus tatuajes según su propia trayectoria personal, la decisión de Victoria de borrarlos todos marca un contraste llamativo dentro del clan. En cierto modo, refleja la pluralidad de enfoques que conviven hoy en día respecto al tatuaje: desde quienes lo adoptan como seña de identidad permanente hasta quienes prefieren corregir o desandar el camino andado.

La historia de cómo Victoria Beckham ha pasado de lucir varios tatuajes emblemáticos a no conservar ninguno ilustra bien la evolución de una generación que se tatuó en momentos clave de su vida y que, con el tiempo, ha cambiado de gustos, prioridades e imagen pública. Su caso combina factores sentimentaless, estéticos y tecnológicos: tatuajes cargados de significado personal, una mirada cada vez más exigente sobre su propia apariencia y la posibilidad real, gracias al láser, de recuperar una piel prácticamente intacta. Todo ello explica por qué una decisión aparentemente sencilla ha generado tanto interés, no solo entre sus fans, sino en un público europeo cada vez más familiarizado tanto con la tinta como con su eliminación.

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