Carlos Alcaraz ya ha decidido cómo celebrar su última victoria en Nueva York: convertirá ese hito en tinta con dos iconos de la ciudad. En conversaciones con medios tras la final, el número uno mundial confirmó que pedirá a su tatuador de confianza plasmar la Estatua de la Libertad y el Puente de Brooklyn en su piel.
La idea encaja con la costumbre que ha ido forjando en los últimos años: cada gran título queda reflejado como un recuerdo permanente. Este ritual personal llega mientras el murciano refuerza su dominio en el circuito y recupera el liderato del ranking ATP, aunque el foco, una vez más, apunta a su particular álbum de tatuajes.
Los símbolos que se suman a su colección

El propio Alcaraz explicó que había prometido durante la semana que incorporaría un motivo neoyorquino a su cuerpo; de ahí que optara por dos emblemas claros. A día de hoy, no ha desvelado el lugar exacto donde irán las nuevas piezas, pero sí que serán un homenaje directo al escenario de su triunfo.
Los diseños correrán a cargo de Joaquín Ganga, el artista murciano que ha ido firmando sus tatuajes más reconocibles y que ejemplifica la realidad del artista de tatuajes en España. Ganga, además de paisano y amigo, se ha convertido en el responsable de una iconografía coherente y minimalista que narra la carrera de Alcaraz con fechas y símbolos precisos.
La cronología de su tinta
Su primer gran recuerdo llegó tras estrenarse como campeón en Nueva York: un discreto «11 09 22» en la parte posterior del brazo izquierdo, sin adornos, como marca de aquel inicio majestuoso.
Después llegó Wimbledon. Para el major londinense, el murciano apostó por una fresa acompañada de la fecha «16 07 23» en el tobillo derecho, guiño inequívoco a la tradición británica.
La conquista de París también encontró hueco en su piel: una Torre Eiffel junto al «09 06 24» en la pierna izquierda, justo por encima del tobillo, añadió un tercer capítulo a su relato grabado.
Con apenas 22 años y tres temporadas abrazando la tinta, su cuerpo se ha convertido en un cuaderno de viaje de sus grandes noches: cada símbolo va unido a una fecha, un lugar y un significado que refuerza su memoria competitiva.
El lema familiar que le acompaña
Más allá de los títulos, hay un tatuaje que funciona como brújula personal. En el antebrazo izquierdo luce una triple letra C que remite al mantra que le inculcó su abuelo: ‘cabeza, corazón y cojones’. Ese mensaje, repetido y visible, acompaña su día a día dentro y fuera de la pista.
Otras piezas y guiños
En el terreno más efímero, Alcaraz llegó a utilizar la tinta como herramienta de comunicación: se marcó de forma temporal la fecha «23-04-25» para anunciar el estreno de su documental, un gesto promocional que no alteró el carácter sobrio del resto de su colección.
Contexto deportivo y proyección
El impulso para estos dos nuevos tatuajes llega tras otra final ganada a Jannik Sinner en la Arthur Ashe, título que supone su sexto grande y segundo en Nueva York. El resultado, además, le ha permitido volver a la cima del ranking, consolidando un presente de enorme solidez.
Mirando al calendario, su gran reto pendiente es el Abierto de Australia, el único major que falta en su palmarés. Si lo logra, no sería extraño que su piel vuelva a sumar otra fecha y otro símbolo; al fin y al cabo, cada éxito encuentra su lugar en este mapa personal de tinta.
La tradición ya está marcada: con Ganga al mando, Alcaraz añadirá los dos iconos neoyorquinos y seguirá usando su cuerpo como un archivo vivo de su carrera. Entre fechas, símbolos y un lema familiar, sus tatuajes cuentan, sin necesidad de palabras, cómo se construye una leyenda.