Tatuajes electrónicos del CSIC: la revolución de bajo coste para monitorizar la salud

  • Investigadores del CSIC desarrollan sensores electrónicos ultrafinos que se aplican como calcomanías de agua.
  • La técnica utiliza un método patentado de exfoliación mecánica 'roll-to-roll' para reducir costes de fabricación.
  • Estos dispositivos permiten monitorizar parámetros médicos y deportivos directamente sobre la piel o textiles.
  • El estudio, publicado en ACS Nano, destaca por su capacidad de adaptación a superficies curvas e irregulares.

Tatuaje electrónico flexible del CSIC

La ciencia a veces encuentra inspiración en los lugares más insospechados, y en esta ocasión ha sido en las clásicas calcomanías que todos nos poníamos de pequeños. Un equipo de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas ha logrado desarrollar unos tatuajes electrónicos ultrafinos que se pegan a la piel con un poco de agua, permitiendo monitorizar constantes vitales de forma sencilla y extremadamente barata.

Este avance, liderado por el Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid (ICMM), supone un antes y un después en la denominada electrónica conformable. Hasta ahora, fabricar este tipo de sensores era un proceso costoso y complejo que apenas salía de los laboratorios, pero gracias a este nuevo método desarrollado en España, la producción a gran escala parece estar mucho más cerca de ser una realidad cotidiana para hospitales y centros deportivos.

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Tecnología de vanguardia con un método de aplicación infantil

El funcionamiento de estos dispositivos es tan ingenioso como práctico. Los científicos han aprovechado el papel comercial que se usa para los tatuajes temporales para transferir películas semiconductoras de grosor atómico sobre superficies rugosas y curvas. No solo funcionan sobre la piel humana; su versatilidad es tal que pueden adherirse a vidrios, plásticos e incluso a las hojas de una planta sin dañar el tejido biológico.

Para conseguir que estos sensores no se rompan al moverse, el equipo dirigido por Andrés Castellanos-Gómez ha utilizado materiales conocidos como semiconductores bidimensionales. Estos componentes son capaces de mantener un rendimiento eléctrico fiable mientras se adaptan a superficies blandas y dinámicamente deformables, algo que la electrónica rígida tradicional simplemente no puede ofrecer por mucho que se intente miniaturizar.

El fin de los procesos costosos en el laboratorio

Uno de los mayores logros de esta investigación, publicada recientemente en la revista científica ACS Nano, es haber dado con la tecla de la escalabilidad. Hasta la fecha, otros métodos como la deposición por vapor químico requerían infraestructuras carísimas y procesos muy lentos. En cambio, la propuesta del ICMM-CSIC utiliza una técnica patentada de exfoliación mecánica tipo ‘rollo a rollo’ (roll-to-roll) que simplifica enormemente la cadena de producción.

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Sensor electrónico ultrafino CSIC

Mediante el uso de dos cilindros que giran enfrentados, los investigadores consiguen estirar el material en seco hasta obtener láminas microscópicas interconectadas. Este sistema evita el uso de disolventes líquidos que suelen dejar residuos y empeorar la calidad de los componentes electrónicos, garantizando así que los fotodetectores y transistores resultantes funcionen a pleno rendimiento desde el primer segundo.

Un abanico de aplicaciones para el futuro próximo

Las posibilidades que abre esta plataforma tecnológica son enormes, especialmente en el ámbito de la salud personalizada. Al ser tan finos y discretos, estos tatuajes podrían registrar la actividad muscular, la temperatura o la humedad del cuerpo sin que el paciente note nada, eliminando la necesidad de aparatos voluminosos o cables incómodos que entorpecen el día a día en un entorno clínico.

Más allá de la medicina, el sector del deporte de alto rendimiento y la industria textil también tienen el ojo puesto en este invento. La facilidad para integrar estos sensores en prendas inteligentes permitiría medir el esfuerzo físico con una precisión asombrosa. Yigit Sozen, uno de los autores principales del estudio, señala que esta tecnología establece una interfaz práctica entre dispositivos electrónicos y tejidos vivos, lo que incluso podría dar pie a nuevos sistemas de control ambiental instalados directamente en la flora local.

La combinación de materiales de alta calidad con un sistema de transferencia tan básico como el de las calcomanías de toda la vida permite democratizar el acceso a sensores avanzados. Al reducir drásticamente los costes y facilitar su uso en superficies irregulares, este proyecto español no solo facilita la monitorización constante de parámetros fisiológicos, sino que también impulsa una nueva generación de electrónica portátil que se integra de manera natural y casi invisible en nuestra piel o en los objetos que nos rodean.


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