Un ladrón entra por un boquete en un estudio de tatuajes de Puebla y se lleva miles de pesos en equipo

  • El delincuente accedió al local realizando un agujero en la pared lateral en lugar de forzar la entrada principal.
  • A pesar de intentar llevarse el sistema de grabación, el rostro del sospechoso quedó registrado gracias a un respaldo de seguridad.
  • Los propietarios han difundido las imágenes en redes sociales para tratar de localizar al responsable y alertar a otros comercios.

Robo en estudio de tatuajes

Vaya papeleta se han encontrado los dueños de un conocido estudio de tatuajes en Puebla, situado en la zona de la 25 Sur. Resulta que, durante el pasado fin de semana, un individuo decidió que era buena idea entrar a robar, pero no de cualquier manera. En lugar de liarse a golpes con la cerradura o forzar la persiana, el tipo se lo curró un poco más y abrió un boquete en toda regla en una de las paredes laterales del inmueble para colarse dentro sin levantar sospechas.

El asalto ocurrió el domingo y, por lo que se ve en las cámaras, el ladrón no iba precisamente con prisas. Una vez dentro, se paseó por el local como Pedro por su casa, revisando cada rincón para llevarse lo que pillara de valor. La dueña del negocio, al llegar y encontrarse con el agujero en el muro y todo el desorden, no daba crédito a lo que veía, ya que el delincuente se había centrado en las herramientas que son el pan de cada día para estos profesionales.

Cámaras de seguridad y el fallo del delincuente

Tatuador trabajando tras el robo

Lo más curioso de la historia es que el sospechoso, un hombre de unos 35 años que vestía una camiseta verde y pantalones cortos, intentó ser precavido pero le salió el tiro por la culata. El sujeto localizó el equipo DVR donde pensaba que se guardaban las imágenes de seguridad y trató de arrancarlo para borrar huellas, convencido de que así nadie vería su cara. Sin embargo, lo que no sabía es que el sistema tenía un respaldo en otro sitio, por lo que su rostro quedó grabado con total claridad mientras hacía de las suyas.

Gracias a que las grabaciones estaban a buen recaudo, los propietarios han podido ver paso a paso cómo el individuo inspeccionaba el mobiliario y seleccionaba el botín. Entre los objetos sustraídos se encuentran varias máquinas de tatuar, tintas de calidad y ordenadores, además de otros dispositivos electrónicos que suponen una pérdida económica bastante gorda para el negocio. La impunidad con la que se movía el tipo, gorra incluida, ha dejado a todos con el cuerpo cortado, ya que se nota que el robo estaba bastante bien planeado.

Preocupación en el Barrio de Santiago por la inseguridad

Este suceso ha puesto de nuevo sobre la mesa el tema de la seguridad en el Barrio de Santiago y sus alrededores. No es la primera vez que pasa algo así por la zona, y los vecinos están que trinan porque, aunque es un sitio céntrico y con mucho trasiego, la delincuencia parece que no da tregua ni a plena luz del día ni por las noches. De hecho, hace apenas unos días ya hubo movida con otro asalto a un transeúnte que acabó con una detención, lo que demuestra que el ambiente está un poco caldeado.

Los dueños del estudio, lejos de quedarse de brazos cruzados, han movido cielo y tierra en redes sociales, publicando las imágenes del sospechoso en Instagram y otros portales para que la gente ayude a identificarlo. Incluso han ofrecido una recompensa económica a quien pueda dar una pista fiable, advirtiendo a la comunidad que tengan cuidado si ven que alguien intenta vender equipo de tatuaje profesional a precios de risa en los próximos días, porque lo más seguro es que sea lo que les han quitado a ellos.

La policía ya tiene en su poder todo el material gráfico para intentar dar con este experto en boquetes que, al parecer, ya cuenta con antecedentes por otros líos similares. Mientras tanto, los comerciantes de la zona piden que se refuerce la vigilancia, ya que temen que este tipo de métodos tan agresivos, destrozando paredes y estructuras, se pongan de moda entre los amigos de lo ajeno, poniendo en jaque la tranquilidad de un barrio donde suelen transitar muchos estudiantes y trabajadores a diario.


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