Quién inventó los piercing

La perforación del cuerpo es una de las prácticas más antiguas. Se colocaban tanto ornamentos como diversas joyas y en cada cultura, contaban con un significado bastante similar. Así que no se puede hablar de alguien concreto cuando nos preguntamos en quién inventó los piercing. Sino más bien de esas tribus y civilizaciones de antaño.

Era una práctica y costumbre que poco a poco se fue extendiendo. Tanto es así que hasta ha llegado a nuestros días. Claro está que con otros significados totalmente diferentes, aunque asociada también a ciertos factores estéticos. Desde las tribus hasta miembros de la realeza, todos han sabido mantener una tradición como ésta.

Quién inventó los piercing

Se dice que los antiguos indígenas de zonas de América fueron unos de los pioneros en ciertas técnicas de perforación. Según parece, el cuerpo era una especie de lienzo que usaban tanto para los denominados piercings como para tatuajes y otras técnicas reconocidas de aquellos años. Según parece, una de las grandes demostraciones de todo ello, viene de Colombia.

Hacerse una perforación era dar el paso de la edad adolescente a la madura. Así como la iniciación de la vida sexual. Como se suponía que era un gran cambio, la persona tenía que soportar el dolor y si así resultaba, entonces es que estaba preparado para un nuevo camino como adulto. Una de las zonas elegidas eran los genitales.

Piercing en la lengua

De hecho se dice que los Mayas, que contaban con un gran linaje, se perforaban tanto los genitales como la lengua. Esto sucedía en las fiestas con carácter religioso. De hecho, parte de estas tradiciones tiene su base en las creencias místicas. Un cambio de vida, un paso más allá o una manera de limpiar el espíritu lo celebraban con una perforación.

A partir de la Segunda Guerra Mundial, la lengua o los labios eran las zonas más elegidas para poder llevar un piercing. Así que, poco a poco la tradición se mantuvo, aunque con otro fin, no tan atroz. Además, se dice que El Príncipe Alberto, marido de la Reina Victoria, también contaba con uno en sus partes íntimas.

El origen de los diferentes tipos de piercing

Ahora que ya conocemos un poco más sobre quién inventó los piercing, veremos su evolución. Como sabemos son muchas las zonas elegidas para llevar un piercing. Del mismo modo, cada uno de ellos cuenta con un nombre que hace que se distingan de mejor manera.

Piercing septum

Piercing Septum

Un aro que nos vamos a encontrar bajo el tabique nasal. Se origina tanto en la India como en África y también en Sudamérica. Simbolizaba el cierre del aire para que los malos espíritus no entraran en el cuerpo humano.

Zona del labio

Sobre todo situado en el labio superior, era un piercing que venía de los indios sudamericanos. Aunque también se dice que tuvo su origen en lugares como Camerún o Kenya.

Piercing en la ceja

Piecing en la ceja

El piercing de la ceja es más moderno. Fue en el siglo XX cuando se comenzó a ver tanto en zonas Europeas como en América.

Piercing en la lengua

La lengua era uno de los lugares elegidos por los Mayas, tal y como hemos mencionado. Aunque algunos guerreros lo que hacían era llevar un disco en la zona de los labios.

Piercing ombligo

Piercing en ombligo

Ocurre como el piercing de la ceja. No es hasta comienzos del siglo XX que se deja ver. Europa y también Estados Unidos son los pioneros. Aunque algunas leyendas confirman que los egipcios que contaban con influencia ya llevaban este tipo de perforaciones.

Sin duda, hablamos siempre de una tradición que viene de lejos. Que se ha ido perfeccionando poco a poco y que ha cambiado su visión o significado inicial. Aún así, aunque no sabemos el nombre de quién inventó los piercing, sí conocemos que se trata de una técnica milenaria.


Categorías

Piercings

Susana Godoy

Desde pequeña tenía claro que lo mío era ser profesora. De ahí que me haya licenciado en Filología Inglesa. Algo que se puede combinar a la... Ver perfil ›

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *