¿Quién fue el capitán George Costentenus, el hombre ilustrado?

Típico cartel de circo del s. XIX, la época en la que vivió George Costentenus (Fuente).

George Costentenus, el hombretón de los tatuajes azules protagonista de numerosos pósteres vintage, fue una atracción circense con una vida de lo más apasionante… aunque probablemente falsa.

Si quieres saber más sobre esta atracción humana de mediados del siglo XIX y ver hasta qué punto se consideraban exóticos los tatuajes en occidente ¡sigue leyendo!

Raptado y tatuado contra su voluntad

En este póster se puede ver otra versión de la historia: esta vez, el castigo es por rebelarse contra el rey (Fuente).

George Costentenus, también conocido como “el griego albanés”, Djordgi Konstantinus o Georgius Constantine, contaba a sus admiradores americanos que era descendiente de un noble griego de la provincia de Albania y que, durante un viaje con otros dos compañeros hacia Tartaria (que era como se llamaba a la región de Mongolia y Siberia durante el siglo XIX) fueron capturados y castigados con una sesión de tatuado de ¡tres meses! (Antaño, era habitual castigar a los delincuentes con tatuajes. Si queréis saber más, leed este post).

Al cabo de ese tiempo, los tres prisioneros lograron escapar, aunque los otros dos compañeros de fatigas de Costentenus murieron a los pocos meses. El único que sobrevivió fue Costentenus; tatuado de la cabeza a los pies (las únicas partes del cuerpo donde no tenía tatuajes eran las plantas de los pies y las orejas) en índigo y rojo; con más de 300 piezas inspiradas en la naturaleza, en motivos geométricos o en idiomas extranjeros.

El verdadero origen del hombre tatuado de la cabeza a los pies

Aunque la historia que acabamos de contar tiene gancho y debía dejar al público con la boca abierta, no era cierta. Curiosamente, la historia real del capitán es aún más emocionante y conserva numerosos puntos en común con su mentira (¿o deberíamos decir “estrategia de márquetin”?)

Otro póster promocional de Constentus exhibiendo su cuerpo tatuado (Fuente).

Costentenus nació en Grecia en 1833 y aprendió a hablar numerosos idiomas como el griego, el árabe, el persa, el francés, el español, el italiano o el inglés. Cuando creció, se convirtió en un pirata y recorrió los siete mares en busca de aventuras.

La expedición maldita

En 1860, George Costentenus participó en una expedición a Burma (lo que hoy conocemos como Birmania) en busca de oro, pero tuvieron mala fortuna. El gobierno declaró a la expedición hostil y apresó con sus tropas a los participantes y ejecutó a la mayoría: de doce, solo quedaron tres, George Costentenus y otros dos compañeros; a los que el gobierno castigó con sesiones de tatuaje durante tres meses. Dicen que cuatro hombres tenían que sostener a nuestro héroe para que no se escapara de la aguja.

Finalmente, el pobre Costentenus logró escapar y viajó durante meses por el sur de China, hasta que, con la ayuda del consulado, pudo volver a Europa, donde atrajo la atención de antropólogos y médicos, que observaron sus tatuajes con gran atención e incluso tradujeron algunos: en los dedos habían escrito que era mala persona.

La fama astronómica de Costentenus

Publicidad a color del circense que respeta sus tatuajes azules y rojos (Fuente).

A pesar de (o puede que a causa de) la historia rocambolesca y siempre cambiante del aventurero, que acabó transformándose en la primera versión que os hemos contado, y que siempre hizo dudar a los expertos de su veracidad, éstos creyeron que al menos sus tatuajes eran una muestra auténtica (y exquisita, ya que eran todos de una gran belleza) del arte del tatuaje burmano.

El público enloqueció con el hombre más tatuado del mundo, que empezó a exhibirse en Europa, pero que viajó hasta Estados Unidos. Allí, llegaron a pagarle 100$ al día (una pasta gansa para la época). Así, Costentenus viajaba y se exhibía por todo el país en paños menores y mostraba sus cientos de tatuajes. Cuando no trabajaba, vestía pesados ropajes y grandes joyas que aumentaban su carisma exótico.

Misterioso hasta el final

Incluso la muerte de George Costentenus forma parte de la leyenda y no sabemos hasta qué punto es cierta. Se dice que perdió la visión y que se retiró a Grecia con su gran fortuna, que ganó no solo gracias a su vida en el circo, sino también gracias a la venta de su autobiografía.

La popularidad del artista (a quien por lo visto le encantaban las capas) fue tan grande que se publicitaban actuaciones cada noche (Fuente).

También se dice que, al morir, donó parte de su fortuna a la iglesia griega de Londres y otra parte a sus antiguos compañeros circenses. Lo único seguro es que el hombre más tatuado del mundo desapareció de la faz de la tierra en 1894.

En todo caso, el caso de George Costentenus es otra una muestra de cómo las primeras personas tatuadas eran consideradas no sólo bichos raros sino también leyendas andantes.


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Tatuajes

Nat Cerezo

Licenciada en Traducción e Interpretación, traductora y redactora freelance. Me encanta leer, los gatos y los videojuegos. La primera vez que me... Ver perfil ›

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