Tatuarse engancha: la ciencia detrás del comportamiento

Todos los que nos hemos tatuado sabemos que tatuarse engancha. Para quien aun no haya pasado por la aguja puede parecer algo absurdo e inquietante: ¿cómo puede alguien engancharse a algo que en principio hace daño?

El ser humano es complicado, y puede llegar a la conclusión de que tatuarse engancha por muchas razones. No obstante, existen razones más allá del deseo consciente que nos hacen volver a por más tinta.

Tatuarse engancha porque el dolor produce placer

Vamos a elaborar esta frase sobre por qué los tatuajes enganchan, ya que no todo es tan sencillo. No se trata de que seamos unos sádicos insaciables, sino que el cerebro produce una serie de substancias para ayudarnos a enfrentarlos al dolor y mitigarlo, las famosas endorfinas, que producen una sensación de euforia y alegría.

Esto, junto con la adrenalina, es lo que provoca que el cuerpo quiera más y más tatuajes. Aunque no se puede considerar una adicción en sí misma, tatuarse tiene puntos de contacto con el alcohol, las drogas y el amor, que producen sensaciones similares, aunque más intensas.

Entonces, ¿existen los adictos a los tatuajes?

De todo hay en este mundo, aunque no es muy común estar enganchado a los tatuajes como se puede estar enganchado a otra cosa.

De hecho, probablemente tatuarnos nos enganche por muchas otras más razones, además de la descarga de adrenalina y de endorfinas. Por ejemplo, al tatuarnos por primera vez rompemos una especie de barrera: es posible que veamos que no duele tanto como pensábamos, que el tatuaje pasa a formar parte de nosotros y de nuestra historia y que es una manera preciosa de expresarnos.

Así, pues, que tatuarse engancha no es ningún misterio, aunque, como siempre, todo tiene matices. Dinos, ¿tienes más de un tatuaje? ¿Consideras que la tinta engancha? ¡Cuéntanos lo que quieras en un comentario!


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